
Si no hay paradas de colectivo bien claras para ser identificadas, las posibilidades de viajar mal están aseguradas.
En la imagen, se observa que la parada del 84 de la calle Neuquén y José Juan Biedma, está tapada con un trapo y camouflada entre las hojas de un árbol. Mientras consultaba a vecinos de la zona para ubicar la sofisticada estación, perdí dos colectivos. Tuve que esperar, luego, más de 20 minutos el coche siguiente, cuando -si la parada hubiera estado fácilmente accesible- bien odría haberse evitado tales molestia, incomodidad y retraso.
En la vida urbana, el uso del transporte público no se ciñe a subir y bajar en las paradas innecesariamente ostentosas de los Metrobus.
Siguen existiendo centenares de puntos de la Ciudad de Buenos Aires en los que hay que adivinar dónde se puede subir a un bondi.
Algo que ningún funcionario del GCBA ni legislador de CABA conoce, porque jamás suben a un colectivo. De ahí a la imposibilidad de solucionar este flagelo, hay un paso.
Calidad de vida en retroceso permanente, sin dudas.



















































