
Conceptos de Friedrich Nietzsche que en su momento la sociedad tomó como ingeniosas (surgidas de su propia filosofía) pero no aplicaban para la vida de la gente. Algunos temas de Solari en Los Redondos y en el resto de su carrera juegan el mismo rol.
¿Vale que que estamos comparando así, en grande, y valorando al Indio con esa audacia?
¿Por qué no?
Lo hacemos a propósito.
Solari fue un gran intelectual al servicio de las letras de sus canciones. Pero cuando llegamos a sobreestimas el giro «Todo preso es político» -que suena tan cool para las tribus urbanas- lamentablemente para muchos miembros de ellas, a la hora de la búsqueda de coincidencia Inolvidable Alcoyana-Alcoyana) la premisa no consigue cuajar en la vida civilizada.
En algunos sectores de la marginalidad, se cumple con el ritual de hacerle cierto bulling a quienes nunca escuchan otra cosa que los éxitos de bailanta. Para esos pibes, los Redondos fue la única ruta de fuga temporal para salir de la cumbia más elemental y géneros adyacentes. Sería infantil soslayar la evidencia de que una letra que dice «si esta cárcel sigue así, todo preso es político», fascina en ámbitos como los aludidos. No es necesario que comprensan los encriptamientos del mensaje cuando dice «Un común va a pestañear, si tu preso es político obligados a escapar somos presos políticos, reos de la propiedad, los esclavos políticos». No importa. Ellos se sieten cerca del mensajero cuando les dice; El ascensor ya sube, tu confesión ya sube, deténganme, deténganos»
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En el Siglo XIX existió una realidad que gran parte del pensamiento de Friedrich Nietzsche no logró pisar. Del mismo modo, son innegables las pinceladas intelectuales de Solari que con las que un sector de la sociedad se solaza, aunque no tengan destino efectivo.
Ambos artistas crean aforismos seductores que funcionan bien. Son como banderas ideológicas. También tenemos que aceptar que a nadie le importa que no resulten inaplicables en el yugo diario. También es oportuno reconocer que ilustrar cómo las tribus urbanas adoptan un romanticismo rebelde sin reflejar la complejidad de la ley o la propiedad privada en la sociedad civilizada, tiene un valor de observación digno de los pensadores de élite.
¿Esto es similar a las teorías filosóficas del autor alemán?
El peligro de la literalidad al convertir la poesía en realidad cotidiana, romantizando el caos en lugar de abordar las demandas concretas de la civilización no es para cabezas de termo. La intelectualidad de Solari en temas como «Violencia es mentir» o «Vivir solo cuesta vida» genera, por un lado, un efecto de estética, estilística y preceptiva literaria que a menudo colapsa ante los hechos materiales de la vida y por el otro, miles de los que se dicen fanáticos ricoteros se llenan la boca hablando del «Mensaje del Indio» sin disimular en lo más mínimo la insuficiente preparación que los envuelve, para captar siquiera el sentido de cualquiera de las canciones más populares del artista.
Jugando en el laberinto de los mensajes de los artistas, la letra de la canción «para quién canto yo entonces» de Charly García para el último álbum de Sui Generis, Pequeñas Anécdotas sobre las Instituciones, puede ser una perfecta descripción de ese choque entre el contenido emitido por el creador del arte y la limitación irremediable del receptor.



















































