• Diario 5 -Buenos Aires, jueves 23 de julio de 2026

Ante la campaña antiargentina que se erige en redes sociales en buena parte del mundo, los argentinos estamos esperando que Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina se manifiesten. Se pasaron sus carreras halagando a publico argentino, celebrando a sus amigos argentinos amigos, contando anécdotas con artista del calibre de Troilo, Goyeneche o María Elena Walsh., hicieron canciones sobre amores argentinos, siempre llenando Luna Parks, Bomboneras o Arenas. ¿No piensan decir nada?

 

Algunos disparates duelen y exasperan. Se alimentan de prejuicios, de ignorancia y de un odio raro, nuevo, abrigado con un humor de muy mala calidad. Cualquier crítica es válida, lo sabemos. Pero como estamos en el capitulo de la búsqueda de la degradación por parte del enemigo en esta guerra, Queremos saber dónde están parados estos dos tipos a los que les dimos bien de morfar durante décadas, especialmente, el catalán, de quien, en nuestra juventud cargada de ansias de liberación de tiempos difíciles, le ofrendamos una admiración con sabor a fanatismo que jamás se llevó otro artista en el pasado.

Hoy, ¿Podemos decir que muchos argentinos esperan la voz de quienes siempre tuvieron un vínculo profundo con nuestro país, como Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina? ¿O no estamos esperando nada ni siquiera de ellos?

Estos tipos construyeron buena parte de su carrera con el público argentino como sostén. Llenaron Luna Parks, Bomboneras y Arenas. Cantaron sobre amores argentinos, celebraron amistades con artistas como Troilo, Goyeneche o María Elena Walsh. Relataron anécdotas que los unieron a nuestra cultura y se mostraron agradecidos por la recepción que siempre tuvieron aquí.

Por eso la pregunta es inevitable: ¿no van a decir nada ahora? ¿No van a levantar la voz frente a una campaña que busca ensuciar la imagen de un país que tantas veces los abrazó? El silencio, en este caso, se siente como una ausencia dolorosa.

No se trata de exigirles un gesto patriótico que no les corresponde. Se trata de esperar coherencia. Durante décadas se mostraron cercanos, cómplices, agradecidos. Hoy, cuando la Argentina es blanco de ataques injustos, sería lógico que al menos se manifestaran.

La historia compartida entre ellos y nuestro país merece un reconocimiento. Y la gente, que los aplaudió siempre, espera que esa relación se traduzca en palabras de apoyo. Porque la amistad no se mide solo en canciones: también se mide en gestos cuando más se necesitan.










 

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