• Diario 5 -Buenos Aires, domingo 6 de septiembre de 2026

Un nuevo protocolo de cuidado escolar establece reglas al más claras y contrastantes con las históricas para todos los niveles educativos, donde cada estudiante, docente y personal deberá dejar aulas, patios y espacios comunes en condiciones al finalizar la jornada.

Se ordenarán así, las prácticas que algunas escuelas ya aplicaban, pero sin un marco general. A modo de ejemplo, se incorporan estrategias como “Embajadores del cuidado”, rotación semanal de cursos para verificar sectores. La acción “Últimos minutos para el cuidado del espacio”, será una revisión antes de terminar cada actividad.

Se prevé la creación de estaciones ambientales para separar residuos y campañas de despapelización. El plan incluye un esquema de gestión integral de residuos con referentes ambientales y comités de seguimiento.

Lo más fuerte siempre llega cuando se hace doler el bolsillo: Los daños intencionales, como grafitis o rotura de mobiliario, serán abordados por la propia comunidad escolar.

Al conocerse el estudio de la Universidad de San Andrés que mostró que el respeto institucional reduce daños y contagia conductas de cuidado, no se debería perder la oportunidad de instalar algunos hábitos -que podrían ser considerados de orden y pertenencia- con participación activa de estudiantes y cooperadoras.

Mañana trataremos los antecedentes de protocolos que hacen que los alumnos cuiden los colegios de los espacios. En el Japón, campeón de la disciplina, el o-soji, np es sólo una costumbre anual en las viviendas. Es, también rutina educativa. Los alumnos limpian hasta los baños. Corea del Sur y Camboya también lo hacen. Aquí, ni soñarlo. Mañana, Rubí Dubois analizará este tema y nos comparará con crudeza. En la misma volteada de la Argentina, cae casi todo occidente, incluidos los Estados Unidos y buena parte de la Europa occidental. La medida del gobierno porteño podría poner sobre la mesa, como nunca antes, la discusión sobre si el concepto trabajo infantil cabe para todos los casos como un signo de explotación o acción indebida.








 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *