• Diario 5 -Buenos Aires, martes 28 de julio de 2026

¿Por qué existe la discriminación entre personas? ¿Todas las discriminaciones son malas?

Comencemos a responder.

Las discriminaciones condenables son las injustas, las que generan una víctima sobre la que cae todo el peso de algún tipo de prejuicio por tener una característica personal diferente a la mayoría o a un grupo dominante.

Aunque el problema es mucho más complejo, aún.

Las conductas discriminatorias impunes pueden tender al crecimiento y a la cronicidad, generando las peores costumbres sociales en los mediocres que se acomodan en un tipo de abominable placer al dar por sentada su supuesta superioridad o mejor condición que la persona que sufre ese vacío vincular frente a estos asquerosos.

Aclarada la condición punible de los discriminadores consuetudinarios o deportivos, vamos a los casos en los que es necesario discriminar.

Hay casos paradójicos, en los que las personas que merecen ser discriminadas por su conducta, suelen -a su vez- responder al estándar de discriminadores naturales que acabamos de describir.

Preguntamos:

¿Aceptamos a los que no levantan la caca de su perro?

El autor de este lamento es el primero en levantar la mano. Quizás se tome un momento de reflexión antes de arrojar alguna piedra sobre el discriminable. Pero convengamos que merecen ser señalados con el dedo. Y si existiera alguna forma de sanción sobre esta conducta, muchos firmaríamos el beneplácito por lo bien merecida que estaría aplicada.

Diario 5 prevé, para una etapa futura, un registro libre de descripción de situaciones condenables, aunque los inconvivibles que consigamos escrachar mantengan su tan conocida postura del Me cago en todo y todos.

En tanto, la buena educación resiste.










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