• Diario 5 -Buenos Aires, jueves 10 de septiembre de 2026

Los autos autónomos conducen mejor que nosotros en términos de seguridad, pero todavía no saben lidiar con la improvisación que caracteriza al tránsito humano. En esa tensión entre precisión y caos se juega el futuro de la movilidad.

En las calles de Tel Aviv, Tokio, Zagreb o Phoenix los autos autónomos se integran al paisaje. ¿Es cierto que se los ve avanzar con precisión matemática, detenerse en cada cruce y calcular distancias con sensores invisibles?

Sí.

No hay manos en el volante ni ojos en el espejo, pero el vehículo se comporta como un conductor sobrio y atento.

La comparación con los humanos es inevitable. Mientras nosotros solemos distraernos con el celular, acelerar en amarillo o frenar tarde, los autos autónomos aplican protocolos rígidos: frenan siempre en la línea, respetan la velocidad máxima y no improvisan. Esa falta de “picardía” genera escenas curiosas, como peatones que dudan en cruzar porque el auto se detuvo demasiado antes o ciclistas que se sorprenden al ver que el vehículo les cede el paso sin titubeos.

Las estadísticas acompañan esa percepción. En los Estados Unidos, los robotaxis de Waymo registran menos de un accidente por millón de millas, contra más de cuatro en la conducción humana. En China, los servicios de Baidu Apollo Go ya transportan cientos de miles de pasajeros por semana con incidentes mínimos.

Tenemos que tomar n en cuenta que los algoritmos no se cansan, no se distraen y no se enojan.

Pero también haber momentos de desconcierto. En diciembre de 2025, un auto autónomo quedó detenido en medio de una avenida en San Francisco, porque no supo interpretar una señal improvisada de un policía. La escena, casi teatral o cinematográfica mostraba un vehículo inmóvil, rodeado de bocinazos, incapaz de decidir. Ahí se ve la fragilidad de una tecnología que todavía depende de condiciones controladas.

¿Cómo reaccionará la gente en Buenos Aires -donde recién hablamos de pruebas piloto- al ver un auto sin conductor por Libertador o por Juan B Justo?

Si la experiencia internacional sirve de guía, habrá tres cosas seguras: miradas de asombro, fotos con celulares y debates sobre la confianza que puedan despertar estos rodados. Constantemente se nos repiten historias donde lo que en otros países ya es rutina, acá es novedad.

 

Algunas estadísticas 

Como ya no son un experimento aislado, vemos que en 2026 esto vehículos recorren más de 228 mil millones de kilómetros al año en todo el mundo y muestran tasas de incidentes hasta 19 veces menores que los conductores humanos. La estadística global confirma que “conducen” con más seguridad, aunque todavía bajo las condiciones controladas que señalamos. También deben circunscribirse a áreas geográficas específicas. Cuanto más llano es el terreno de una ciudad, mejor para estos autos.

En la actualidad, Waymo registra apenas 0,22 incidentes por cada millón de millas recorridas, frente a los 4,2 incidentes de un conductor humano promedio. Eso significa que sus robotaxis son 19 veces más seguros en términos de accidentes.

El mercado global de autos autónomos alcanzó un valor de 214 mil millones de dólares en 2026, frente a 54 mil millones en 2022. Se proyecta que para 2030 el costo de producción de un vehículo autónomo baje a unos 20 mil dólares, lo que abriría la puerta a una adopción masiva.

En cuanto a uso cotidiano, Waymo y Baidu Apollo Go mueven más de 850.000 pasajeros por semana en servicios de robotaxi, con flotas que ya superan los 3.000 vehículos en ciudades de Estados Unidos y más de 20 millones de viajes acumulados en China.

La estadística mundial también muestra que 94% de los accidentes de tránsito se deben a error humano. Los autos autónomos, al reducir esa variable, logran tasas de choques graves un 94% menores y de choques con lesiones un 82% menores que los benchmarks humanos en las mismas calles.

Sin embargo, los datos deben leerse con cautela. Los incidentes reportados por la NHTSA en Estados Unidos entre 2021 y 2025 sumaron 2.388, pero en un contexto de cientos de miles de millones de millas recorridas. La diferencia fuerte está en la proporción, porque por distancia recorrida, los autos autónomos siguen mostrando una ventaja clara.

Indicador Autos autónomos Conductores humanos
Accidentes por millón de millas 0,22 (Waymo, EE.UU.) 4,2 (promedio NHTSA, EE.UU.)
Choques graves 94% menos que humanos Base de referencia
Choques con lesiones 82% menos que humanos Base de referencia
Millas recorridas anuales 142 mil millones (2026, global) 10,5 billones (EE.UU., humanos)
Pasajeros transportados/semana 850.000 (Waymo + Baidu Apollo Go) No aplica (uso masivo)
Nivel de autonomía Mayoría en Nivel 4 (zonas delimitadas) Nivel 0 (sin automatización)








 

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