
Siempre es operativo, prolijo y efectivo aprovechar el receso invernal para reforzar su plan de infraestructura escolar. Con los estudiantes fuera de las aulas, el Ministerio de Educación apura unas 45 obras en distintos establecimientos, enfocadas en climatización, impermeabilización, instalaciones eléctricas, pintura y sanitarios.
Las inspecciones permanentes van sumando necesidades de mejorar condiciones edilicias. La inversión forma parte del plan de infraestructura escolar de este año. En dinero, se conoce que se destinaron más de $160 mil millones. Y el gobierno no quiere dejar pasar la oportunidad de anunciar que -desde el inicio de la gestión- completó más de 6.000 obras de distinta magnitud.
En muchos casos, las intervenciones apuntan a poner en valor edificios clásicos. No es un asunto menor el despliegue de obra para el cuidado del patrimonio arquitectónico educativo de la Ciudad de Buenos Aires. Tenemos verdaderos palacios que deben conservar sus fachadas y convertirse en centros de actividad educacional adaptado a las necesidades actuales.









