
La historia del barrio de San Cristóbal guarda un vínculo extraordinario con la gastronomía francesa. Y uno de los espacios inolvidables fue el bistrot Tiempo, en la calle Carlos Calvo 2187. Menú reducido y exquisito, ámbito cálido, al resguardo de una casona de estilo tan propia de una zona que bien podía integrar un suburbio parisino. Más aún, cuando Jacques Arditti y su esposa Monique lo instalaron en 1972, tiempo en el que Carlos Calvo y otras calles del barrio lucían un añejo empedrado.
La cercanía con el también histórico «La Casserole» (Carlos Calvo y Sarandí), generó que, día a día, se pudiera reconocer a buscadores de Bouillabesse, Coq au vin o Boeuf Bourguignon dando vueltas -casi todos en sus Peugeot 504- por las calles del «barrio olvidado», para lograr estacionar y hacer, personalmente, su reserva en alguna de estas celebradas cocinas con impronta gala. A ambos bellos rincones ya los recordábamos en nuestro medio:
La despedida del Bistró Tiempo (bistrot, en la más purista forma francesa) se produjo, deliberadamente, un 14 de julio. La fecha francesa por excelencia fue elegida en 1995 por Monique y Jacques para darle cierre a una etapa brillante de un restaurant que integró las listas destacadas de los secretos porteños.
Fernando Vidal Buzzi en Noticias, Raquel Rosemberg en Clarín y Alejandro Maglione en La Nación coincidían, acerca de Tiempo, en que los comensales ya empatizaban con esa salle à manger, propia de una maison particular, mucho antes de probar cualquier exquisitez de la carta. La recomendación y el boca a boca eran inmediatos.
Del mismo modo en que Borges nos bambolea con los laberintos de sus Dos Reyes, su Aleph y mil más, vemos, a los 30 años del cierre de Tiempo, un infinito juego de espejos entre la realidad y su propio nombre.
Con inclinación artística y performance artesanal, el menú presentado especialmente por sus creadores para su noche de despedida es un documento de la historia gastronómica de Buenos Aires. Mantenemos la convicción de que el binomio San Cristóbal-Balvanera Sur continúan presentándose como fuente de inspiración para emprendimientos culinarios, sean tradicionales, regionales, especiales, internacionales o temáticos.

