
Cuando un chofer de colectivo se equivoca, no hay devolución.
Puede jugarla de educado y pedir disculpas, como hizo el abombado del interno 2 de la Línea 12 Transportes Automotores Callao S.A. cuando, ya durante el viaje y luego de haber pagado con la tarjeta SUBE, me le acerco para solicitarle que le aplique una v alidación a este medio de pago, ya que le había realizado una recarga a través de una app bancaria.
El tipo escucha la frase «¿me podés validar, por favor?» y respondé «sí». Acerco la tarjeta a la lectora y el tipejo en vez de pulsar el botón de lectira y validación, acciónó el de cobro de boleto, dejando visible en pantalla que el sistema estaba a punto de quedarse con $682.- en las próximas dos décimas de segundo.
Ni un experto en kung-fu tendría el brazo tanm rápido como para sacarlo de ahí y evitar el cobro de boleto por segunda vez.
– Bedodabe – fue lo único que supo decir el colectivero que, dicho sea de paso, se la estaba pasando meta charleta con uno que viajaba a su derecha.
La línea 12 no me devuelve la plata, la CNRT tampoco, menos el GCBA y tampoco los hipócritas de decenas de ONGa que se jactan de proteger los ciudadanos, empezando por Defensores del Pueblo de la Nación, del cal CABA y de la Provincia de Buenos Aires, cuyas autoridades poco y más bien nada saben de lo que es subirse a un colectivo.
La cínica Dirección de Defensa al Consumidor haría lo posible, como es su costumbre, por multar al infractor y victimario de consumo, mientras que dejaría al damnificado sin resarcimiento.
Mañana, Diario 5 publicará la solución, clara y certera para caso como el planteado.
¿La van a aplicar o la aplicarían?
Sólo si alguien de peso en la vida política argentina se llevara una buena porción del crédito intelectual.







