
Defensa al Consumidor de la Ciudad reforzó los controles en jugueterías en la previa del Día del Niño. En operativos realizados en Once y el Barrio Chino se retiraron 885 unidades del juguete viral Squishy, que no cumplía con las condiciones de seguridad.
La medida se tomó tras una denuncia de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete. Los análisis detectaron concentraciones de benceno superiores a lo permitido por la normativa nacional, lo que representa un riesgo para la salud infantil.
En Once se sacaron de circulación 767 unidades y en el Barrio Chino otras 118. Los productos quedaron bajo resguardo mientras avanzan las actuaciones.
Para reconocer un juguete original, el empaque debe incluir un código QR de validación con las siglas AR y dos tildes, además de la información del fabricante o importador en castellano.
Al momento de comprar juguetes se recomienda verificar sellos de seguridad, datos del fabricante, instrucciones en español, edad sugerida y conservar el comprobante de compra. Ante irregularidades, los vecinos pueden denunciar en la web de la Ciudad, en la Línea 147 o en los Puntos de Atención Ciudadana.
Revisemos el antecedente.
El caso que disparó los controles actuales fue el del juguete viral Squishy Dumpling, retirado del mercado argentino en julio de 2026 tras detectarse niveles de benceno cuatro veces superiores al límite legal. La denuncia de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete y las alertas internacionales obligaron a Defensa al Consumidor a intensificar operativos en todo el país.
Nadie niega que el episodio del Squishy Dumpling encendió alarmas. pero ¿alcanzó, acaso, a convertirse en un punto de inflexión? El productito, importado y vendido masivamente en jugueterías y plataformas online, alcanzó una concentración de 20 mg/kg de benceno, cuando la normativa argentina establece un máximo de 5 mg/kg. El compuesto puede ingresar al organismo por inhalación o contacto con la piel, lo que lo convierte en un riesgo cancerígeno.
Y no es que el alerta haya sido un impulso exclusivamente local, porque el sistema europeo Safety Gate y la agencia británica OPSS ya habían ordenado su retiro en Europa y Reino Unido. El tema complejo es que en la Argentina, la ausencia de sellos de seguridad, datos del importador y advertencias en castellano agravó la situación.
Chau. Decomiso masivo. En Catamarca se retiraron más de 2.500 unidades en pocos días y Defensa al Consumidor pidió a las familias desechar el juguete de inmediato, incluso manipulándolo con guantes para evitar exposición.
Por ese antecedente se multiplicaron los controles en jugueterías porteñas y de otras ciudades. ¿Acaso faltan pruebas para demostrar el poder de un producto viral en redes sociales? Cualquier paparruchada puede puede llegar a miles de chicos sin cumplir normas básicas de seguridad. Hay muchas personas que se inclinan por pensar que las inspecciones que verifican sellos de conformidad, etiquetas en castellano, datos del importador y análisis químicos preventivos podrían no ser suficientes.
Estamos en ese team.









