El trabajo, protagonista en la nueva línea de apoyo social.

La Ciudad cambia su esquema de asistencia social.
Se eliminan los planes y se crea un programa de capacitación y empleo.
La medida alcanza a unas 5 mil personas.
Habrá un año de transición antes del cierre definitivo.
Los pagos serán directos, sin intermediarios.
La formación educativa y laboral será obligatoria.
Se fijan criterios claros de residencia e ingresos.
El programa articula con empresas y universidades.
Se busca facilitar la inserción en el sector privado.
La duración máxima será de 12 meses.
Quienes no cumplan con la capacitación perderán el beneficio.
Se detectaron más de mil beneficiarios irregulares.
El sistema anterior implicaba convenios por $10 mil millones.
La nueva política apunta a empleo formal y autonomía económica.
Se suman cámaras empresarias y firmas de servicios, salud y hotelería.
El objetivo es reemplazar la asistencia por trabajo.
La capacitación será el puente hacia la inserción laboral.
El programa se presenta como un cambio de paradigma.
La idea es que la ayuda sea temporal y con condiciones.
La Ciudad ya había aplicado controles en comedores.
Se detectaron raciones irregulares y beneficiarios inexistentes.
Ahora se avanza sobre los últimos planes sociales vigentes.
La apuesta es devolver dignidad a través del empleo.
La política se centra en formación, trabajo y transparencia.
El desafío será acompañar la transición de quienes dependen del sistema.



