• Diario 5 -Buenos Aires, lunes 16 de febrero de 2026

La Agencia de Habilidades para el Futuro se presenta como un puente entre la educación y el trabajo. Los planes abarcan capacitación técnica y formaciones múltiples, incluida la académica superior. Es una apuesta. Nos preguntamos ¿construye esto un futuro más inclusivo? Nos respondemos: aporta mucho. Entendemos que el derecho de cada persona de poder capacitarse, crecer y alcanzar sus metas tiene en programas como éste, un camino más iluminado que el del asistencialismo ciego.

Completaremos hoy el anticipo de Diario 5 de sábado 31 de enero respecto de que la Ciudad de Buenos Aires impulsa, a través de la Agencia de Habilidades para el Futuro, una política educativa para «redondear» formaciones y ampliar las oportunidades empleo para jóvenes y adultos.

Suman más de 670 propuestas educativas. La oferta incluye cursos, capacitaciones laborales y carreras terciarias. Quizás las redes sociales deberían amplificar el posible efecto de este llamado. Sería tonto no ver que hay una gran cantidad de personas que no parecen estar dispuestas a aprovecharlas para su desarrollo personal, porque -sencillamente- «no la ven».

Ahora, bien: ¿Qué corresponde hacer?

¿Pedir la restauración del asistencialismo puro y duro?

¿O los que están en condiciones de hacerlo, pues, asumir el nuevo tiempo?

No es una noticia que el mercado laboral es cada vez más competitivo. La empleabilidad tiene una tasa que aún no cambia y Es bajísimia.  ¿Cambiaría si la ley sobre la vida laboral que se impulsa desde el gobierno prosperara? A nadie le gusta dar una respuesta a semejante pregunta, sabiendo que los capítulos que se deberán atravesar para obtener resultados satisfactorios no se condicen con la versión que dice que tal normativa lo haría, mágicamente, todo. Aclarada tal conducta universal, a nosotros tampoco nos gusta hacerlo.

Desde algunos sectores vociferan que la situación social general va rumbo a empeorar porque el Estado ya no cumple los mismos roles que antes, cuando cubría con asistencia muchos de los agujeros de la economía, la cultura y la vida de las personas.

La posibilidad de una formación profesional debe ser aprovechada por quienes ven que el futuro les queda algo lejos. Incluso aquí flota la solidaridad que podría erigirse en quienes conforman el entorno de alguien que -a ojos vista- necesite entrar en este programa. Y no hay dudas de que sí, efectivamente, se compararía con ese apoyo  que les dan cuando los ven sumergidos en adicciones o ámbitos delictivos,  antesalas naturales a depresiones, agresiones y decenas de rutas al abtimiento personal.

El plan de estudios promete herramientas concretas para mejorar las prácticas de trabajo y «actualizar competencias». En paralelo, el programa Talento Tech ofrece cursos gratuitos de programación y tecnología. Esta área es tentadora, pero la puerta al mundo digital superior -el del trabajo informático y no el saber operar un celular o una Play Station- es para quienes desean iniciarse o perfeccionarse en ese campo.

A ver las madres, las parejas y los  buenos amigos: si en este momento se están enterando de que la iniciativa Construí tu futuro propone recursos interactivos y tests personalizados para que cada persona pueda descubrir sus intereses y competencias, ya deberían estar estimulando a sus sres queridos.

Hay más: SecundarT es para que mayores de 25 años que trabajan, terminen el secundario con orientación laboral. ¿Mejor imposible? No lo sabemos. Pero es una buena oportunidad. Lo más conocido hasta ahora era la Educación Profesional Secundaria (EPS) para estudiantes de 15 a 18 años, que combina la finalización de la escuela con formación profesional.

Ahora todos quedan abarcados.

¿Y se puede ir por más aún?

Insistimos: la solidaridad es la difusión de la posibilidad de educar en el siglo XXI, la eEl Centro de Simulación (CETESAL) utiliza simuladores de realidad virtual y físicos para estas prácticas de profesionalización. A esto se suma el programa Ciudad Bilingüe, que ofrece cursos gratuitos de inglés en modalidad online y asincrónica, y Licenciate BA, pensado para quienes terminaron una tecnicatura en instituciones estatales y sueñan con obtener un título universitario.

 

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