• Diario 5 -Buenos Aires, miércoles 18 de febrero de 2026

Digitalización y acceso a la salud

Todos en la Ciudad de Buenos Aires queremos avanzar hacia la integración tecnológica del sistema de salud. No es sencillo. El gobiernohace permanentes anuncios con la turnera web y Boti, el WhatsApp oficial. Pero el sistema tiene complicaciones y buena parte de la población que podría ser beneficiada con esas herramientas, también, por la falta de respuesta real.

Cuando un sistema falla, se deberían programar varias capas de sistema que nos dejen la tranquilidad de ser asistidos de verdad. Utilizar una única instancia de asistenciam como Boti, un software nada preparado para dar respuestas satisfactorias reales, estamos en problemas. Realmente, Boti nunca debió ser presentado como una alternativa de atención al ciudadano. Ni siquiera está camuflado con una verdadera estructura de Inteligencia Artificial de última generación.

Boti trabaja con y como un selector de respuestas. Nada más. Es tecnología de la década de ’10. Sí, de 2010. En lenguaje de los colegios privados que educaron a tres generaciones de argentinos entre 1950 y 1990, es material de retiro. Dicho con claridad, es vetusto, muy confuso y hace perder un tiempo valioso por la falta de las respuestas profundas que promete o deja entrever que dará.

Los porteños empadronados pueden solicitar turnos con médicos de cabecera y especialistas sin necesidad de trasladarse, pero siempre que cuenten con usuario y clave miBA nivel 2 o 3. Hoy no se les plantean tantas  barreras de seguridad a los sistemas en los que pueden robarnos y nos traban a rabiar los instrumentos que pueden beneficiarnos.

Simplificar el acceso y garantizar que la tecnología sea una puerta de entrada a la salud pública, no debería ser barrera. En todo el mundo, la digitalización busca agilizar la atención y reducir tiempos de espera. Ahora bien, no es posible que la respuesta a la nulidad de resultados sea siempre el contexto donde la demanda de especialidades como clínica médica, pediatría y odontología «sigue siendo alta».

No dbería ser una jactancia el hecho de que el trámite es gratuito. Si bien  la posibilidad de pedir turnos por teléfono al 147 es asegurarse una tardanza de más de una hora en línea y hacerlo de manera presencial en los centros de salud es garantía de sufrimiento en las filas de espera, en incontable cantidad de casos, la segunda y tercera opciones resultan más seguras de la de Boti, ya que buena parte de las oportunidades en las que alguien intenta pedir un turno de cualquier especialidad médica, no alcanza a obtener la feliz página con la disponibilidad médica a la que aspira.

 

 

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