• Diario 5 -Buenos Aires, sábado 18 de abril de 2026

En Buenos Aires hay edificios donde las expensas mensuales superan los cuatro millones de pesos. Ese dato, que parece exagerado, funciona como síntoma de un mercado en el que el lujo puertas adentro se traduce en una factura que pesa tanto como una cuota hipotecaria. La seguridad privada, que representa cerca del 40% del gasto, y la proliferación de amenities exclusivos convierten la vida cotidiana en un costo sostenido.

El promedio general en noviembre fue de $313.179, con una suba interanual del 31,1%. Pero lo que marca la diferencia son los edificios de categoría: en Palermo Chico se pagan $4.558.000, en San Cristóbal $4.429.000 y en Palermo $3.413.242. Aunque solo el 3,91% de los propietarios afronta expensas superiores al millón, barrios como Recoleta, Belgrano y Palermo concentran sistemáticamente los valores más altos.

Los ejemplos abundan: en Monserrat, un edificio con spa, bares y vinoteca registra $1.124.665; en Recoleta, incluso sin amenities, la cifra ronda los $445.171; en Belgrano, con SUM, $334.482; en Parque Chacabuco, con microcine y cava, $327.980. La lista sigue y confirma que el lujo no solo se disfruta, también se financia.

Hay un nuevo termómetro social de lo más elocuente: la liquidacion de expensas de las admistradoras de consorcios. Esto documentos muestran hasta qué punto la comodidad y el status tienen un precio que se paga todos los meses. Se sabe: vivir en un edificio premium significa aceptar que la factura de las expensas es tan importante como la escritura para un propietario y tan parte del contrato como las llaves del departamento para un inquilino de lujo.

 

 

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