
Las distribuidoras eléctricas Edesur y Edenor avanzan en un cambio complicado para los usuarios: la migración de la lectura bimestral a la facturación mensual. Según dicen, si cada cliente puede ver reflejado en su boleta el consumo real de cada mes, supuestamente s facilitaría el control del gasto para una administración más clara de los pagos.
Hasta ahora, la modalidad era distinta: llegaba una factura cada dos meses que acumulaba el consumo de ese período. Con el nuevo esquema, la lectura será mensual y la factura también. No se sabe si en un futuro el registro de consumo ayudará en algo a la dinámica cotidiana de los hogares y comercios. Por ahora pueden aparecer facturas con ajustes o cortes diferidos. El perjudicado va a ser el usuario, ya que el sistema debe adaptarse a la nueva frecuencia de lectura y habrá más de una medición mensual. En esos desagradables casos, las empresas ofrecen planes de pago sin interés para quienes lo soliciten, para evitar cargos acumulados. No convence a nadie el método
La medida parece una tendencia regional, porque varias distribuidoras de energía en América Latina ya migraron a esquemas de facturación mensual. Aducen buscar mayor transparencia pero se nota la necesidad de una previsibilidad mayor para ellos.
Anuncian que en el caso de Buenos Aires, el cambio también responde a la necesidad de mejorar la gestión de la demanda en un contexto de tarifas más sensibles y de consumo eléctrico creciente. Pero con tres cortes de luz típicos de verano, todos los argumentos desarrollistas de la empresa, se van al tacho.







