• Diario 5 -Buenos Aires, sábado 14 de febrero de 2026

Este mes, el consumo se movió entre señales de alivio en las expectativas inflacionarias y la presión de aumentos en alimentos, transporte y tarifas. La confianza de los hogares se mantiene cautelosa.

Noviembre marcó un escenario dual para la economía. Por un lado, las expectativas de inflación a 12 meses cayeron a su nivel más bajo desde 2018, reflejando cierta confianza en la estabilización macroeconómica. Sin embargo, el índice de precios al consumidor volvió a repuntar, impulsado por incrementos en alimentos, transporte y servicios.

Ficha del consumo moderado: hogares enfrentando mayores gastos cotidianos, límites en compra de bienes discrecionales y una baja de esa rara ansiedad que tiene algunos adultos que creen que «se vienen los 90». Siempre hay quienes se favorecen si deciden alguna inversión en bienes durables. Si se consolida la estabilidad cambiaria, obviamente.

¿Están en lo cierto los analistas que señalan que la clave estará en la capacidad del gobierno para sostener la disciplina fiscal y monetaria? No sabemos si ahí se verá la capacidad del tándem Milei-Caputo de evitar que los ajustes en precios básicos hagan explotar una parte importante de la confianza ciudadana.

Siempre el consumo, como termómetro social, refleja que la población aún espera resultados. Y esta vez se trata de pruebas concretas de que la inflación efectivamente se contiene. De lo contrario, seguiremos siendo argentinos.

 

 

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