• Diario 5 -Buenos Aires, viernes 13 de febrero de 2026

La necesidad de una nueva ley y una reforma al código penal para que cuando un menor de edad comete un crimen y haya posibilidad de que sus padres tengan castigo no es una idea trasnochada de ningún jurista con visos de fundamentalismo. Incluso se lantea que sea «gradual» según la edad del delincuente: cuanto menor la edad del pequeño homicida, mayor es la pena a sus padres.

¿Padre más responsable, madre más responsable, responsabilidad repartida o proporcionalidad de penas basadas en ausencias, permisividad de los padres, al abandono escolar de lo menores? El plan apunta a que caiga toda la fuerza de la ley sobre el varón del que se comprueba haber abandonado a su familia al nacer su hijo o hija y mucha firmeza si ese abandono se hizo antes de que los chicos cumplieran 10 años. El mismo o mayor rigor cuando hay un delito grave cometido por el hijo de un generador de «familias paralelas».

Y así, sucesivamente, muchos detalles que deberían ser tomados con un criterio de compromiso personal. primero ante el grupo vincular o familia y, en instancias finales, ante la sociedad. Los padres deben ser garantes de la conducta de un niño o un joven mientras transite la etapa de no imputabilidad.

Los defensores de la «libre disponibilidad de accionar de una persona», que se niegan a romper con ese, supuestamente, tan «sagrado» derecho individual, podrían pensar en la eventual muerte de alguno o varios de sus seres queridos a manos de un pibito. Como no le diste el celular, el pendejo, un manojo de insensibilidad, vacío de criterio humano y -casi seguro- cargado de drogas estimulantes, se procura a sí mismo la satisfacción personal de cumplir con asqueantes presiones de sus grupos sociales de corte marginal: cargarse a uno o dos, para que te respeten en el hampa.

Sólo cuando disparan sobre el cuerpo de sus hijos o hijas, madre, padre o hermanos, esposa, esposo, novia, novio, amigos o cualquier persona querida por estos «fool thinkers», negadores de la realidad, sea cual fuere la parte que omiten por capricho ideológico, conveniencia pragmática o careteo jurídico o cinismo puro y duro, recién ahí comenzarían a hacerse partidarios de esta solución.

Y ya que estamos, alguien que le avise a María Eugenia Vidal, que está lleno de necesidades de reformar la Constitución Nacional, muy anteriores a los eventuales cambios en la duración del período presidencial, las reelecciones y todas esas cosas que son las únicas que os dirigentes suelen conocer como temas constitucionales

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