¡A ver, pibe! ¿Querés dejar de ser espectador y pasar al set?

Si la vas entre 17 y 29 pirulos, sos argento de cuna o por elección y no te tiembla el pulso cuando hay que poner el cuerpo, te cayó la chance de dejar de mirar series heroicas y meterte en una de verdad. El Instituto Superior de Seguridad Pública te abre la puerta para que te metas en la escudería de los que no corren del fuego: lo enfrentan.
No es chamuyo ni flyer de Instagram. Acá hay formación posta, con título de Técnico Superior en Protección Contra Incendios, beca mensual para que no tengas que andar mangueando ni laburar de mozo mientras estudiás y obra social para que, si te doblás un tobillo en la práctica, no termines en una salita con olor a cloro y resignación.
Pero ojo, no es para cualquiera. Hay que pasar por psicotécnicos, médicos, físicos, socioambientales y académicos. Tá buena la facha con el uniforme pero esto es tener cabeza, corazón y espaldas para bancar la parada cuando el barrio —literalmente— arde.
Ser bombero no es un laburito. Pica la vocación con todas las letras.
¿Tenés, maomeno, una referencia de la disciplina, el sacrificio y la identidad?
Guarda con esa. Es decirle no al desorden, al choreo, al viva la pepa. No hay sover cuanto te cantan que se trata de ser parte de una familia que no se vende, no se borra y no se achica. Aquí cabe presentar los huevinis para meterse donde todos salen corriendo. Es, como diría mi nona, “una misióne con honore”.
Así que si estás cansado de ver cómo se pudre todo y querés ser parte de los que lo ordenan y si te pinta el uniforme pero más te pinta el compromiso, anotate. Y mejor aún, si tu business es querer dejar de ser un gil con excusas y pasar a ser un tipo con causa, lanzate sib escalas. Porque a los que se la juegan por los demás no se los olvida. Se los respeta.
Salvo que vocacionalmente estés ajeno y no te convenzan ni tus ídolos de la música, el deporte, la política, ni siquiera alguien a quien ames o pueda seducirte, meté la bocha en la ducha y pensalo. ¿Vas a seguir mirando desde la vereda o te vas a subir a la autobomba?



















































- La Real Academia Española indica que la palabra «autobomba» puede considerarse tanto masculina como femenina. Es lo que se identifica cono sustantivo ambiguo. Algunos diccionarios la registran como masculina. En la Argentina se usa más aplicando el género femenino («la autobomba»). La aclareti fue para lagilada que cree que no cazamo’ un fulbo de esto.
