No parece serlo ni para el gobierno ni para los vecinos de San Cristóbal, Monserrat, Balvanera y Constitución.

¿Sentimos, a veces, que estamos frente a una oportunidad de mejorar?
¿La respuesta es «No»?
¿O es «Sí» pero no nos importa?
La opción 2 tiene varios correspondidos, debido a que salimos a la calle a preguntar a algunas personas si les interesaba hacer algo, participar o -que más no sea- interesarse en la suerte final que podría tener el Mercado San Cristóbal nos encontramos con que se enojaron por la pregunta.
En mayo de 2024 llegó la clausura del el muy antiguo inmueble de las avenidas Independencia y Entre Ríos. Fue por un problema policial y alguien se encargó de agrandar el supuesto efecto nocivo de la continuidad del histórico centro comercial.
Bien que si en Patio Bullrich, Alto Palermo o en Galerías Pacifico hubiese habido un episodio de las características que condenaron al Sancris, inmediatamente lo habrían rehabilitado. Incluso si de hubiera tratado de lago serio, de verdad.
La oportunidad está, por ejemplo en plantear a las autoridades -cuando se realizan las reuniones con vecinos- lo injusto de esta clausura, debido a que lo que pasó, ya pasó. Sí, ya que se exagera tanto en esto, deberían aceptar que se necesitan decenas de audiencias públicas para tratar todos los temas referidos a los intereses de los vecinos de la Ciudad de Buenos Aires.
No hay motivo para mantener la clausura. Ni siquiera es un tema judicial. Tiene que reabrir el mercado sin ninguna restricción. No hay motivos para haber dejado a tanta gente trabajadora sin su espacio de trabajo.
¿Quieren el aplauso porque corren a los manteros?
Ok.
Tienen nuestro abucheo porque corren a los puesteros de un mercado tradicional, sagradamente porteño.










