El mantenimiento de ascensores es obligatorio por normativa. No es necesario recalcar lo fundamental que resulta para la seguridad de millones de usuarios que los utilizan a diario. La Ciudad exige controles periódicos realizados por conservadores matriculados, con inspecciones mensuales y pruebas semestrales de los sistemas de seguridad.

Más de 80 mil equipos funcionan en edificios residenciales, oficinas, hospitales y hoteles. La normativa vigente obliga a los consorcios a contratar empresas habilitadas por el Gobierno porteño. Deben contar con matrícula oficial y cumplir protocolos de seguridad.
El mantenimiento incluye limpieza, lubricación, ajuste de piezas y verificación de frenos de emergencia, paracaídas, sensores de puertas y alarmas.
Las empresas responsables tienen que realizar inspecciones mensuales. Se registra cada visita en el libro de conservación del ascensor. Y se exige una prueba semestral de los sistemas electromecánicos de seguridad. No suele ser demasiado cómodo para los consorcios el tener que estar atentos a esto pero el servicio técnico debe estar disponible las 24 horas, los 365 días del año, para atender emergencias. El incumplimiento de estas obligaciones puede derivar en sanciones y clausuras.
Naturalmente, el mantenimiento preventivo es fundamental. Aparte de que prolonga la vida útil del equipo, reduce costos de reparación y garantiza un funcionamiento seguro.
¿Se promueve la modernización de ascensores antiguos?
Hay que hacerlo incorporando controladores inteligentes, sistemas de ahorro energético y cabinas renovadas. Por otro lado con mejoras en los ascensores se revalorizan los inmuebles.
Históricamente, Buenos Aires tuvo episodios de accidentes por falta de control.
La normativa y la fiscalización actuales deben consultarse en el NUEVO CÓDIGO DE EDIFICACIÓN CABA 2019, con su reglamentación y documentos técnicos. La exigencia es que cada ascensor esté bajo la responsabilidad de un conservador matriculado y que los consorcios cumplan con los planes de mantenimiento.






