• Diario 5 -Buenos Aires, viernes 19 de junio de 2026

¿Modernización o invasión?

Un local de Le Pain Quotidien en el Central Park de New York

La propuesta de instalar cafés, baños y servicios en parques porteños abrió un debate sobre el uso del espacio público. En redes sociales, algunos vecinos celebraron la idea de modernizar la Ciudad y compararon la iniciativa con lo que ocurre en ciudades europeas o en Nueva York. Otros, en cambio, advirtieron que la ocupación de veredas y calles durante la pandemia dejó problemas sin resolver y que ahora se corre el riesgo de consolidar un modelo de privatización encubierta.

La discusión se centra en la necesidad de reglas claras y fiscalización. Críticos señalan que desde 2019 los gastronómicos no pagan canon por el uso de decks y veredas, lo que representa un costo para la Ciudad. También se cuestiona la falta de control sobre horarios y construcciones fijas. En contraste, quienes apoyan la medida destacan que la incorporación de baños públicos y servicios básicos es una deuda histórica en los parques porteños.

La sociedad se divide entre quienes ven modernización y quienes perciben desigualdad. El debate expone la tensión entre disfrute colectivo y negocio privado, y refleja cómo cada intervención en el espacio público se convierte en un tema político y cultural.

Este tipo de polémicas siempre reflejan tensiones que exceden lo urbano, porque son estructurales. ¿Es más aceptable  celebrar la idea de modernizar la Ciudad o la advertencia de que la ocupación del espacio público termina en descontrol, sea cuales fueren las reglas que se establezcan?.

Un usuario recordó que en Central Park apenas hay tres restaurantes completos y unas pocas cafeterías estratégicamente ubicadas, diseñadas para no ser invasivos. La comparación apunta a que Buenos Aires debería ordenar y fiscalizar mejor, cobrar un canon significativo y evitar que los permisos se conviertan en privilegios gratuitos para el sector gastronómico.

En paralelo, hubo voces que defendieron la medida con entusiasmo. “Si no les gusta CABA, no vengan”, escribió una vecina, mientras otro celebró que “los cafés en las plazas están bien, el problema son los decks sobre el lugar de estacionamiento en la calle, eso era para la pandemia y se deberían sacar todos ahora”.

Entre disfrute y convivencia el bolonqui aparece en cada frase.

Lo que para unos es modernización, para otros es invasión.

También surgieron críticas más amplias: desde la denuncia de proteccionistas animales que se sienten perseguidos por la policía en Villa Pueyrredón, hasta la acusación de que se tiran abajo patrimonios históricos y se arruina a los artesanos. En ese sentido, la iniciativa de sumar servicios en parques se lee como parte de una política más amplia de intervención en el espacio público, que no siempre logra consenso.

Prácticamente,  la sociedad porteña se divide entre quienes ven la propuesta como un paso hacia la “mejor ciudad del mundo” y quienes la interpretan como un nuevo capítulo de privatización encubierta. Estamos hablando de cómo se concibe el espacio público en una ciudad que, al mismo tiempo, busca atraer turismo, mejorar la calidad de vida y sostener un modelo económico.

Lo mejor de cada posición: la firmeza de quienes piden reglas claras y universales y la mojada de oreja de JM a cierto lloronismo que -sin pruritos- puede mostrarse progresista y conservador al mismo tiempo.

 


 

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