• Diario 5 -Buenos Aires, jueves 12 de marzo de 2026

Proponemos fórmulas de comunicación de campañas contra la ludopatía, ante el ya comprobado desapego a la formalidad de buena parte de los menores de edad y que podrían estar corriendo el riesgo de caer en la adicción a las apuestas.

 

En la semana dimos la noticia acerca del festival «Nooo Ludo». Al ser el primero que se organiza para intentar marcar a fuego un mensaje contra las apuestas online en menores y tomando en cuenta la respuesta, ya tenemos que estar todos aportando ideas en modo de Interconsulta por emergencia.

No se debe desaprovechar el alcance de los referentes que juegan a favor de la sociedad. ¿Fue una verdadera fiesta joven, en un estadio de Lugano? No seamos pelotudos. Vamos por más. ¿Tocaron y cantaron muchos artistas que los chicos conocen bien y funcionan como referentes, especialmente los raperos y los DJs? Barbas en remojo, muchachos porque ahí está la clave.

Y hacen falta campañas especiales. Pero no con la frasesita «cuidate del juego clandestino» o «apostar perjudica tu futuro». Siempre es altamente probable que los preadolescentes o adolescentes tempranos, en algún momento atraviesen por un período de insensibilidad de gran efecto. Si se los invita a que abandonen una conducta que los pone en peligro utilizando un mensaje de corte naïve, no sólo estaremos perdiendo el tiempo sino que -muy probablemente- nos introduzcamos en un laberinto con consecuencias absolutamente opuestas a nuestros planes originales. Un aviso televisivo «onda Axe», en el que un pibe «derrapa» en su plan de levante y la minita sale espantada al ver que está ante un eventual ludópata, generaría cien, mil y hasta un millón de veces mejores efectos que las habituales careteadas institucionales.

De nada.

Afortunadamente, “Nooo Ludo!”, reunió a miles de chicos que fueron por los shows y las «batallas de freestyle». Pero si no se actúa rápido, esa «fortuna» terminará siendo como aquella con la que muchos de estos chicos deliran cuando meten el clic de la muerte.

Fue un buen inicio para la guerra el haber ido a una batalla con el objetivo de hablar sin rodeos frente a los jóvenes sobre los riesgos y consecuencias de la ludopatía infantil. Bien por la Fundación (CasaSan) y por el apoyo de Lotería de la Ciudad. También es significativo  que el Gobierno porteño haya bloqueado más de 2.000 sitios de apuestas en la red escolar y en el WiFi público de la Ciudad de Buenos Aires.

Y no estaría nada mal que las intimaciones a influencers que promocionan el juego ilegal entre menores se multipliquen, incluso promovidas por particulares. Eso de apelar a una consigna directa y ultra realista («un menor apostando es un delito y hay que combatirlo») deberá ser profundizado, dado que las pseudoempresas que montan un casinucho por internet están preparadas para todo tipo de escape, cual chancho enjabonado.

Prevenir no es asustar: es informar y contener. Es actuar antes de que una adicción aparezca. Y todo sirve: festivales, talleres, campañas, regulación y control. Y con renovación, innovación y sorpresa en los mensajes, para que lleguen por múltiples canales a todas las edades y penetren, si bien no descartando el camino de la conciencia responsable, sí profundizando el uso de la conciencia emocional.



 

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