
Si se trata de una fecha significativa para el devenir de la economía argentina, el tiempo se encargará de dilucidarlo. POr ahora sabemos que desde agosto de 2025, en la Ciudad de Buenos Aires se pueden pagar impuestos y trámites administrativos utilizando criptomonedas. La operación fue bautizada como “BA Cripto”. Se habilita el uso de activos digitales como Bitcoin, Ethereum o stablecoins para abonar tributos el ABL, Patentes, Ingresos Brutos y trámites no tributarios como licencias de conducir y multas de tránsito.
El sistema funciona mediante un código QR provisto por el Gobierno porteño. El contribuyente lo escanea y elige desde qué billetera virtual desea pagar. Por ahora, solo algunas wallets están habilitadas, pero anuncian el desarrollo de un «agregador universal» para ampliar la interoperabilidad y facilitar el proceso.
Veamos algunos números que siguen siendo novedosos: en la Ciudad, unas 10 mil personas cobran del exterior vía cripto o PayPal. Y en la Argentina ya existen más de 10 millones de cuentas cripto, lo que representa el 22% del mercado latinoamericano. Este contexto explica en parte el impulso de medidas que buscan integrar las criptomonedas en la vida cotidiana.
Además del pago con cripto, el plan incluye reformas fiscales orientadas a facilitar la operación de empresas del sector. Se actualizó el nomenclador de actividades económicas para incorporar categorías específicas vinculadas a criptoactivos, lo que simplifica la declaración tributaria. También se excluyó a los Proveedores de Servicios de Activos Virtuales de ciertos regímenes de recaudación bancaria, evitando retenciones que afecten su capital de trabajo. Otro cambio relevante es la modificación de la base imponible para la compraventa de criptomonedas: las empresas ya no tributarán Ingresos Brutos sobre el total de la operación, sino sobre la diferencia de cotización.
Estas medidas buscan modernizar el sistema tributario, reducir la burocracia y atraer inversiones del ecosistema cripto. Aunque aún están en fase de implementación, representan un paso concreto hacia la integración de las criptomonedas en el funcionamiento administrativo de la Ciudad.









