Buenos Aires, que busca consolidarse como capital gastronómica y cultural, tiene instalados certámenes especiales donde se ponen a prueba la destreza culinaria, la forma de comercialización y la habilidad en el servicio.

Tenemos cada año una serie de competencias que se pretenden convertirse en clásicos. Convocan a profesionales, aficionados y vecinos que se benefician disfrutando de la gastronomía. Y también del oficio.
Probablemente, el más reconocido sea el Campeonato Federal del Asado, que reúne a representantes de todas las provincias y de la Ciudad de Buenos Aires en plena Avenida 9 de Julio, frente al Obelisco. Parrilleros que se consideran de paladar negro, compiten fuerte.
El ego arrasa cuando el ser argentino está en juego.
Mujeres y varones preparan distintos cortes de carne, mientras un jurado especializado elige al supuesto mejor asador del país. Independientemente de la competencia, el público puede degustar menús a precios accesibles en los puestos de parrilla instalados.
Otro clásico porteño es el Campeonato de Pizzeros y Rotiseros. Allí se mide la habilidad en la preparación de la pizza al molde y a la piedra, para muchos, ícono de la gastronomía local.
Discutible.
Los participantes deben demostrar rapidez, técnica y sabor, y el certamen suele atraer tanto a maestros pizzeros como a jóvenes que buscan hacerse un lugar en el rubro.
También la tradición heladera tiene un espacio competitivo: el Concurso del Mejor Heladero Artesanal. Se premia la creatividad y la calidad en la elaboración. Los competidores presentan sabores innovadores y técnicas de producción de helados que parecen ir hacia la evolución de un producto culturalmente muy arraigado.
Las competencias que destacan la labor del servicio atraen mucho público. El Certamen de Camareros y Mozos, que evalúa la destreza en el armado de mesas, el traslado de bandejas y la atención al cliente lleva hasta hinchadas. Si lo que se busca con este concrso es poner en valor un oficio, nadie puede negar que el objetivo está cumplido. La experiencia gastronómica en bares y restaurantes es respetada, muy especialmente, por los que saben de calidad y servicio.
Los certámenes deben crecer. Fomentan la excelencia profesional, funcionan como espacios de encuentro y convocan a vecinos y turistas. Si se complementa con espectáculos, degustaciones y actividades paralelas, siempre habrá interesados en estar allí. Después discutimos si refuerzan la identidad porteña y las tradiciones o si se fomenta la innovación.



















































