• Diario 5 -Buenos Aires, sábado 18 de abril de 2026

El AMBA cuenta con ocho estadios de fútbol que, aparte de representar a los clubes más tradicionales del país, también son espacios estratégicos para la organización de espectáculos masivos, incluyendo recitales y actos deportivos internacionales. Pero es necesaria una radiografía comparativa de sus capacidades y condiciones de acceso y seguridad:

Después de casi 12 años, la AFA autorizó la vuelta de las hinchadas visitantes en partidos selectos. En una conferencia en Ezeiza, Claudio “Chiqui” Tapia definió la medida como un “día histórico” y confirmó que la iniciativa se implementará de forma gradual, después de  partidos de Lanús–Rosario Central e Instituto–River, que fueron la prueba de fuego en la segunda fecha. Se imponen estrictos protocolos: entradas nominales y controles reforzados para garantizar la seguridad

En Lanús pudieron llegar 6.500 hinchas de Rosario Central, quienes acompañaron al equipo y vivieron un ambiente festivo y ordenado. La presencia visitante se desarrolló sin incidentes de violencia, marcando un segundo “ensayo exitoso” después del encuentro en Córdoba

Sin embargo, esta apertura no incluirá a la Ciudad de Buenos Aires en el corto plazo. Tras una reunión entre autoridades de la AFA y la Secretaría de Seguridad porteña, quedó definido que no habrá público visitante en los estadios de capital hasta, por lo menos, 2026 Los motivos: estadios locales como River, Boca, San Lorenzo y Huracán realizaron reformas estructurales que dificultan separar hinchadas nuevamente; tienen gran cantidad de abonos vendidos y no están dispuestos a liberar espacio ni a asumir el costo de refuerzos policiales

Desde el punto de vista de infraestructura y logística, los estadios de Capital quedan fuera del plan actual. Se evaluará ofrecer la posibilidad solo para clubes del interior o esos que cuenten con estructuras adaptadas, pero en la Ciudad cualquier atisbo de recepción visitante quedó suspendido hasta que se readecuen las tribunas y se definan presupuestos de seguridad.

River Plate (Estadio Mâs Monumental) – 84.500 personas

Boca Juniors (La Bombonera) – 57.200 personas

San Lorenzo (Pedro Bidegain) – 47.900 personas

Racing Club (Presidente Perón, “El Cilindro”) – 42.000 personas

Independiente (Libertadores de América – Ricardo Bochini) – 42.000 personas

Vélez Sarsfield (José Amalfitani) – 49.500 personas

Huracán (Tomás A. Ducó) – 48.000 personas

Ferro Carril Oeste (Arquitecto Etcheverri) – 24.000 personas

River: Núñez no tiene un acceso tan directo desde los transportes públicos. La línea D del subte (Est. Congreso de Tucumán) está algo alejada, lo mismo que el tren Mitre (Est. Belgrano C) y la varias líneas de colectivos. El famoso «42» sigue siendo el único refererente de llegar al pasos del Estadio pero ya ni eso se puede lograr, por razones obvias de seguridad. En días de recitales y superclásicos, el caos vehicular puede ser mayúsculo.

Boca: En La Boca el acceso es más complicado aún: sin subte cercano (la línea más próxima es la C. ¿Quién la consideraría?). Las líneas de colectivos que circulan por la Av Almirante Brown son muchas, aunque el tránsito y la falta de estacionamiento son un problema.

San Lorenzo: El Nuevo Gasómetro (ya no es tan nuevo) en el Bajo Flores, tiene accesos poco prácticos para peatones. Las líneas de colectivo llegan bien, pero el subte no (la línea E está distante). Es una zona con dificultades estructurales para grandes eventos.

Racing e Independiente: Ambos en Avellaneda, separados apenas por una calle. Muy buena conectividad por tren (Línea Roca – Est. Avellaneda) y por colectivos. Las autopistas también ofrecen acceso directo. La seguridad es un punto siempre en tensión, más que por la cercanía entre ambos clubes, por la cantidad de recovecos con urbanización no tradicional que rodea la zona de lo.

Huracán: Parque Patricios, con estación propia de subte (Línea H), múltiples colectivos y fácil llegada desde el centro. En eventos grandes, la zona se congestiona rápidamente, pero es una de las más cómodas para el acceso general.

Vélez: En Liniers, con excelente llegada desde el oeste por la Autopista Perito Moreno, tren Sarmiento (Est. Liniers) y múltiples colectivos. Aunque a veces el tránsito complica la llegada, es de los estadios más prácticos en infraestructura vial.

Ferro: En Caballito, una zona neurálgica de la ciudad. Subte A (Est. Primera Junta) a pocas cuadras, tren Sarmiento (Est. Caballito), múltiples colectivos. Es el más céntrico y con mayor facilidad para eventos de baja y mediana escala.

En cuanto a la accesibilidad, River cuenta con ventajas claras: combina trenes, subte y múltiples líneas de colectivo, con salidas rápidas hacia avenidas principales y la posibilidad de ordenar operativos de seguridad con amplia distribución perimetral. Boca, en cambio, sufre por su ubicación en una zona con calles angostas y escasa infraestructura de transporte masivo cercano: ni el subte ni el tren llegan hasta el barrio, lo cual genera cuellos de botella antes y después de cada evento. Los estadios de Avellaneda, pese a estar fuera del ámbito capitalino, cuentan con buena conectividad mediante trenes, colectivos y acceso vehicular desde la Ciudad, aunque los operativos policiales requieren cortes de tránsito extensos en una zona muy densamente poblada.

En Parque Patricios, Huracán se beneficia de su cercanía al subte H y al Metrobús del Sur. Rara vez un embotellamiento complica un día de partido. San Lorenzo, en el Bajo Flores, presenta dificultades estructurales: aunque el Metrobús de la 9 de Julio facilita el arribo, el entorno presenta desafíos urbanos que impactan tanto en la comodidad del acceso como en la logística de seguridad. Vélez siempre se jactó de una cierta ubicación estratégica sobre Avenida Juan B. Justo, cerca de la General Paz, con múltiples líneas de colectivo y trenes que arriban a Liniers, lo cual lo vuelve uno de los estadios mejor conectados. Finalmente, Ferro, en Caballito, goza de una ubicación céntrica y bien conectada por subte y colectivos, aunque sus instalaciones y perímetro reducido exigen mayor planificación en eventos de gran escala.

Desde el punto de vista de la seguridad, se conoce que River y Vélez resultan los más eficientes en términos de evacuación y despliegue policial por amplitud perimetral. Boca y San Lorenzo requieren esfuerzos adicionales por sus entornos urbanos cerrados y la dificultad de circulación de los móviles. Racing e Independiente, al compartir vecindad, dependen de una coordinación conjunta entre la bonaerense y otras fuerzas de control nacional.

Nada es fácil en la Argentina cuando, por un espectáculo, por política o por fútbol, se movilizan grandes masas y de las que -quién se atrevería a contradecirlo- se desprenden hordas de violentos, casi siempre chupandines y drogones.

 

 

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