El argumento de que quitarle de la vista al pasajero el paso de las fichas, no necesariamente podría significar cierta facilidad de maniobra para perpetrar un fraude, está muy flojo de papeles.
la opción de tener un seguimiento de cuanto dinero está gastando el cliente es una premisa primaria para todas las normas de Defensa del Consumidor.
Salvo que se declare como aceptable que un taxista le imponga al pasajero la obligación del incómodo movimiento repetitivo de tener que asomar su cabeza para ir siguiendo el valor de su viaje, alguna voz con autoridad se debe imponer para que el posacabezas del asiento delantero derecho de los taxis sea retirado o se asegure que no tape la visibilidad del reloj al pasajero.