• Diario 5 -Buenos Aires, jueves 2 de abril de 2026

Foto GCBA

“¡Vamos pisando huevo’ pero la hacemo’! Descubrieron que los pobres fantasma lastran más que los vivos. Resulta que había jubilados con millones, dueños de mansiones y hasta difuntos que se anotaban para la ración.

¿Quién controla?

Desde ahora, una app.

No sabemos si un celu resolverá todo. No te dirá quién merece un plato más de guiso pero, por lo menos, no incluirá a sobrevivientes del Titanic.

Cerraron 40 morfaderos saraza que nunca existieron. O sea, clausuraron la nada. ¡Quéij! Mientras tanto, 250.000 personas siguen esperando que haya algo más que un Excel cruzado con padrón de autos y propiedades.

Parece que estaban comiendo el más allá, el más acá y el más arriba. Había 454 muertos anotados —porque ni la parca se pierde un plato gratis—, propietarios con dos o más inmuebles que iban a buscar la vianda después de pasar por la inmobiliaria y 1.500 tipos con varios autos que estacionaban el hambre en doble fila. El menú incluía jubilados premium de más de $5 palos, monotributistas categoría “me alcanza para todo”, y sueldos de 2 a 5 palenques que claramente necesitaban ayuda… espiritual. Un comedor tan inclusivo que no discriminaba ni por riqueza, ni por patrimonio, ni por pulso vital. Diríamos asistencialismo versión all inclusive: entraban todos, menos el que realmente tenía hambre.

¿Comedores?

Comedoriola!

Cuando el business es la pobreza, siempre hay un garca que factura.


 

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