• Diario 5 -Buenos Aires, lunes 9 de marzo de 2026

En línea con una tendencia que ya es global, la Ciudad de Buenos Aires presentó su Guía para un uso crítico de la inteligencia artificial (IA) en la escuela, un documento que podría considerarse orientador y que busca que la tecnología no desplace valores pedagógicos. Es que, en realidad, debe potenciarlos.

El objetivo de la iniciativa pretende -con buen tino, a nuestro entender- que docentes y directivos puedan integrar a los planes de estudios herramientas basadas en IA con criterios éticos, pedagógicos y de resguardo de derechos. No hay dudas de que estamos en el corazón de uno de los grandes temas del momento.

El cruce entre educación e inteligencia artificial viene tomando velocidad en el mundo. En los Estados Unidos, Microsoft y Khan Academy firmaron un acuerdo para integrar Copilot (la IA generativa de Microsoft) en entornos escolares, con foco en la personalización del aprendizaje. En el Reino Unido, el Ministerio de Educación trabaja junto con Google for Education en herramientas de feedback automático para tareas escritas. Por su parte, OpenAI –a través de asociaciones piloto en Canadá y Japón– está testeando entornos educativos con ChatGPT moderado, especialmente adaptado para instituciones escolares.

La parte más caliente de la discusión está vinculada a una dicotomía que ya se ha planteado en la historia de la humanidad, varias veces desde la Revolución Industrial: Unos dicen que los alumnos deben permanecer ajenos a las ayudas tecnológicas para no entorpecer el desarrollo de su independencia cognitiva, mientras que otra corriente de pensamiento siempre entendió -y aún lo hace- que como lo que ya llegó, ya se instaló, es necesario cambiar los métodos anteriores de enseñanza y adaptarse sin perder tiempo porque la ola de lo nuevo es imparable.

En Asia, Singapur ya es uno de los países más adelantados en integrar IA al sistema educativo público. Desde 2022 se usa AI-powered adaptive learning, con algoritmos que ajustan contenidos en tiempo real según el rendimiento del alumno. En Corea del Sur, Samsung lidera programas de capacitación docente en IA aplicada a la enseñanza técnica.

La guía porteña, desarrollada por la Gerencia Operativa de Educación Digital, se inscribe en el marco del Plan Estratégico Buenos Aires Aprende 2024–2027 y propone una adopción consciente de la IA que no implique una entrega ciega a lo tecnológico, sino una herramienta más para formar ciudadanos capaces de razonar, convivir y crear en un mundo digital. Además del marco normativo y pedagógico, la guía ofrece criterios para evaluar herramientas de IA, curaduría de plataformas disponibles, pautas para la formación docente y alertas sobre sesgos, privacidad, propiedad intelectual y desinformación.

La conciliación entre la educación de tiza pura y los aportes tecno es posible. Lo que plantea la Ciudad más lo que ocurre a nivel internacional nos obliga a decir: «obvio que sí», al título que nos introduce en este pensamiento. Tenemos que nutrirnos de la inteligencia programada para desarrollar la nuestra. Será el rol de los educadores del futuro: moldear inteligencias humanas para interactuar con la tecnología de manera crítica, segura y creativa.

 

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