
Respecto de la celebración del Día Mundial de la Alimentación, ayer la Facultad de Agronomía hizo el acto central y la Ciudad de Buenos Aires iluminó monumentos. Las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) luchan por su lema: “Innovar hoy para nutrir mañana», apuntando a sistemas agroalimentarios más sostenibles.
En Agronomía hubo muestras de cocina sustentable, degustaciones, presentaciones de libros y charlas sobre producción y comercialización de alimentos.
En el libro El Fin de la Cocina de Manuel Corral Vide ya fuimos advertidos sobre el abandono del hábito de cocinar en casa y el avance de la industria alimentaria. Señala que “la manera de comer nos define más que un pasaporte” y reclama que no se apaguen los fogones ni se pierda la memoria culinaria. Defiende las recetas tradicionales como parte de la identidad cultural y alerta sobre la obsesión de la alta gastronomía por deslumbrar más que por alimentar.
La FAO impulsa la acción colectiva en más de 150 países y 50 idiomas, con maratones, marchas, conciertos y ferias culturales. La idea es que gobiernos, ONG, universidades y ciudadanos se unan para concienciar sobre hambre, desperdicio de alimentos y sostenibilidad.
Manuel y la celebración de ayer coinciden en un punto: la alimentación es cultura y política bien entendida. No sólo nutrición









