• Diario 5 -Buenos Aires, miércoles 7 de octubre de 2026

Diario 5

Buenos Aires, Argentina

Cómo tratar los residuos es un gran capítulo de trabajo a nivel urbano. Se toma en cuenta la cantidad que se genera y cómo se gestiona. Hace 20 años, las campañas nos enseñaban a separar, reutilizar y reducir. A esta altura, ese proceso no es un gesto doméstico. Una política pública que obvia el tratamiento de residuos va en picada al fracaso. Las ciudades debe ubicar este tema en un plano de jerarquía porque involucra salud, economía y convivencia.

Qué hacemos con lo que tiramos

 

¿Se considerará en el futuro que, en la Ciudad de Buenos Aires, el sistema de limpieza urbana se consolidó con la separación obligatoria en origen?

Los residuos secos —papel, cartón, plástico, vidrio y metal— se recolectan tres veces por semana, mientras que los orgánicos se levantan con mayor frecuencia para evitar focos de contaminación. Las comunas incorporaron contenedores inteligentes que avisan cuando están llenos, optimizando recorridos y reduciendo el desborde en la vía pública. Los puntos verdes y centros limpios permiten desechar residuos especiales de forma gratuita, y las cooperativas de recuperadores son parte clave del circuito, aumentando las tasas de reciclaje. Tirar basura en la calle o no separar puede generar multas de hasta 50.000 pesos.

La política local se complementa con el programa “Sello Verde”, que busca certificar edificios públicos, empresas y comercios que reduzcan y reciclen residuos. Es un intento de trasladar la responsabilidad más allá del vecino y comprometer a instituciones y actores económicos en la economía circular.

En el resto del país también hay novedades. En Yerba Buena, Tucumán, se desarrolló un sistema con drones e inteligencia artificial para detectar microbasurales y anticipar la limpieza. En Luján se cerró un vertedero a cielo abierto de 50 años y se integró a los recicladores en un nuevo centro de trabajo. En La Cumbre, Córdoba, se implementó un cronograma estricto que ordena la recolección por corrientes: secos, húmedos, electrónicos, pilas, aceites. Y en la Patagonia se inauguraron nuevas plantas de tratamiento que buscan reducir la dependencia de rellenos sanitarios.

En una mirada panorámica, la gestión de residuos siempre tiene en primer plano la bolsa que se lleva al contenedor. Pero ya no se limita a eso. Se involucra tecnología, una buena planificación y bombardeo de mensajes hasta moldear cierta cultura ciudadana sobre el tema. Nada fácil.

En CABA tenemos la separación obligatoria y sanciones y hay municipios que prueban herramientas innovadoras. En la medida de lo posible, el objetivo común de todas las áreas urbanas de la Argentina desafío es común: reducir lo que se entierra, aumentar lo que se recupera y evitar que la basura se convierta en un problema crónico.

 








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