
La esquina de Corrientes y Callao vuelve a estar en disputa. La histórica disquería Zivals, con más de medio siglo de vida y ahora con el mural de Charly García -reconocido como de interés cultural- denuncia que la construcción de la futura Línea F del subte amenaza con expropiarla. En realidad, no es una amenaza. El proyecto oficial incluye al local dentro de los inmuebles a demoler, incluido el mercado de San Cristóbal.
Aquí se plantea un acceso principal sobre una vereda ya saturada de tránsito peatonal.
Por lo que expresan, el reclamo de los Láviz, propietarios del histórico local no apunta a frenar la obra, sino de cuestionar el modo en que se eligió el emplazamiento. Ingenieros y proyectistas debieron haber pensado alternativas más razonables para ubicar las bocas de acceso. Callao y Corrientes es un cruce emblemático, pero también uno de los más congestionados de la ciudad. La posibilidad de abrir accesos en el pasaje Discépolo, en inmuebles de Callao actualmente en venta o incluso sobre Tucumán, a 200 metros de la combinación con la Línea B, aparece como una opción lógica que evitaría la demolición de un espacio cultural.
¿Es una discusión menor?
Ni mínimamente menor.
Zivals excede a su condición de comercio: es un punto de referencia en la vida cultural porteña. Hay que buscar la forma de evitar más quiebre de identidad. Si lo que el GCBA aduce para no comprar el inmbueble que está en diagonal a Zivals (Av Corrientes 1801) porque puede ser más costoso, no estaría dispuesto a invertir lo que corresponde en la Línea F.
Las décadas de historia y el mural que ya forma parte del paisaje urbano pesan de un modo que no puede ser captado por la balanza de ningún gobierno. La expropiación sin restitución del remanente, como figura en el proyecto, implicaría perder 400 metros de superficie sin compensación. La propuesta de “reubicar” la disquería en un primer piso, con una vidriera mínima, fue calificada por sus dueños como un despropósito.
Pero cuidado: Ponerse en contra del proyecto para defender un comercio que integra la industria cultural, puede ser un arma de doble filo. No hay que olvidarse de que somos argentino. Y el que esté libre de irracionalidades, olvidos, debilitamiento de ideales o abandonos de causas nobles, que se presente piedra en mano.
Otros medios ya señalaron que la esquina de Corrientes y Callao concentra una circulación peatonal que roza el colapso en horarios pico.
¿Y el Bauen?
¿Tanto miedo le tienen a poner la plata ahí?
El hecho de que haya habido una organización de ex empleados del hotel que pidieron durante años la expropiación ¿los aleja de la posibilidad de hacerlo ahora? ¿lo evitaron por una cuestión ideológica?
Tienen una oportunidad única.
Claro que es más cara!
Y no sólo tienen el dinero.
Tienen la duda de si hacer esto los convertiría un poco en flojitos. Unos populistas. Casi peronistas.
Qué dilema!
Pueden solucionar el conflicto judicial con la expropiación, embellecer esa cuadra de Callao, establecer una cómoda estación de subte en la parte baja y licitar de inmediato un nuevo funcionamiento del hotel. El subte F es mucho más importante de lo que se imaginan los mismos que lo están proyectando ahora mismo
Casi todos siguen dedic´çandole centímetros, kb y minutos de medios audiovisuales a considerar que un acceso al subte sin planificación adecuada sería agravar un problema existente. Nadie lo niega. Y siguen discutiendo si Zival’s sí o si Zival’s no. Parece que la falta de diálogo inicial con los propietarios y la decisión de avanzar con licitaciones sin asegurar la disponibilidad de los inmuebles refuerzan la idea de improvisación.
Pueden solucionarlo con el Bauen
La Línea F es necesaria
Quienes la planifican no pueden pasarse meses y años discutiendo contra los que les recuerdan que en el Siglo XXI ningún trazado debe construirse a costa de borrar espacios culturales. La ingeniería urbana debe contemplar alternativas que permitan hacer convivir a infraestructura y patrimonio.
No lo quieren ver, pero saben que expropiar el Bauen es la solución. Piensan que habrían dado el brazo a torcer -aunque supuestamente tarde- a los reclamos de los trabajadores. Y nada que ver. Y sólo plata. Dinero nuestro, que, bien explicado y bien planteado, podríamos sentir que sería bien invertido.
Y eso que pensamos en la eventual licitación del hotel, sin hacer hincapié en otro universo de cosas que el GCBA podría encarar si ese edificio estuviera bajo su control.
Se tiene que dejar de enredar con la esquina de Zival’s, porque ya por allí circula demasiada gente. El Bauen, en Callao 360 corre el centro de esa multitud a una suficiente cantidad de metros -y hacia la vereda de enfrente- como para descomprimir esa esquina de Callao y Corrientes. El progreso puede incluir demoliciones pero si la ciudad deja de perder porciones de su memoria, mejor.









