• Diario 5 -Buenos Aires, miércoles 21 de octubre de 2026

Diario 5

Buenos Aires, Argentina

No bastaba con que supiéramos que el tango forma parte de la identidad cultural de Buenos Aires.

Hacía falta renovarle las energías.

Y se consiguió en la década del 20 el Siglo XXI como no se había logrado en más de 40 años. Incluso en tiempos en los que aún vivían leyendas mayores del género.

Pero en los últimos años hubo varios booms.

¿Cuál fue el sostén para la revitalización?

El tango bailado.

Las milongas, las academias, los bailarines y bailarinas de jerarquía internacional y el mismísimo Mundial de Tango reposicionaron a la a la bella danza porteña en el lugar que le corresponde.

Y a partir de eso, el surgimiento de artistas musicales que abrazaron la interpretación de los instrumentos clásicos del género. Parecía insoñable pero hoy los intérpretes de bandoneón florecen y brillan

Como en toda continuidad de tradiciones culturales en cualquier lugar del mundo, el éxito depende de algo más que la nostalgia por sus grandes figuras y sus épocas de esplendor.

Nuevas generaciones de músicos, bailarines pueden mantener viva esa tradición si encuentran escenarios, espacios de formación y públicos dispuestos a escuchar propuestas actuales.

Hasta tenemos compositores de tango en la actualidad.

Se sabe que los clásicos están grabados a fuego. Lo mismo pasa con la canzoneta italiana, el jazz, el bolero, la copla española, el fado portugués, la chanson française y decenas de expresiones folklóricas de cualquier país.

Preservar un género no significa dejarlo inmóvil ni convertirlo únicamente en una postal para visitantes. No es cuestión de cantar victoria pero hay una generación que lo está logrando. Bajo el mismo techo de la memoria, la tradición y la esencia, pueden convivir la creación, la recreación y la renovación.