
El aprovechamiento de las cámaras de los celulares depende del espíritu de cada ciudadano como para que una fotografía pueda convertirse en un registro útil de las transformaciones urbanas.
No es necesario ser un experto reportero gráfico para esta operación en la que la oportunidad es lo que cuenta.
Una esquina, una persiana, una fachada o un paisaje cotidiano pueden conservar información significativa hacia el futuro. Si nuestro interés radica en encontrar las transiciones sobre pequeños aspectos urbanos, más valor tendrá cuando lo enmarcamos en un punto cualquiera de una ciudad que, ya sabemos, cambia permanentemente.
Nuestro espíritu de querer mantener viva la información comparativa jugará a nuestro favor con la precisión de una base de datos. Cada fotógrafo le da un valor a cada foto oportuna. Hay para quienes es un misterio; para otros, una quimera y para ciertos tales, una espina sin clavar, vaya a saber en quién cuando la vea.
Nunca sabríamos cuán oportuna o no puede ser la fotografía de la obra de remodelación del Hospital Ramos Mejía que nos acompaña. Quizás, cuando la nueva construcción quede erigida, cobraría valor como un detalle de su génesis. Mientras tanto, la importancia sigue recayendo en la curiosidad y ese insaciable hambre de registrarlo todo.









