• Diario 5 -Buenos Aires, jueves 5 de noviembre de 2026

Diario 5

Buenos Aires, Argentina

La premisa podría coletarse como "es aprender a pensar". Pero depende muchos factores.

La tecnología atraviesa a cada vez más actividades. De todos modos, saber manejar un dispositivo no equivale a comprender cómo funciona ni a poder resolver problemas nuevos.

Por suerte. cada vez son menos las abuelas que por ver a sus nietos manipular un dispositivo electrónico con facilidad, se llenan la boca falazmente la boca diciendo que el nene es un genio.

Basta, señora. Procure ser argentina y no argenta. Quizás su nieto esté preparado para aprender -de verdad – alguna disciplina tecnológica.

La formación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemática propone trabajar con preguntas, experimentos, razonamiento y creatividad.  Estas habilidades pueden desarrollarse desde la escuela mediante actividades prácticas que conecten los contenidos con situaciones concretas.

Nunca se trataría de reemplazar la lectura, la escritura o las humanidades. En cada etapa de renovación de recursos, las sociedades que acostumbran a prever, procuran  ampliar las herramientas para interpretar el mundo.

Ni más mi menos. Para no irnos «demasiado atrás» podemos encontrar que los recursos ya se renovaron, desde la Revolución Industrial, unas 25 veces a nivel global por diversos factores, cada uno a su tiempo y etapa. Y ahora estamos en una transición en la que padres y madres que, pudiendo, no ayudan a sus hijos a aprovechar el tiempo de adaptabilidad que nos toca atravesar, poco perdón les cabe.

La educación tecnológica resulta más valiosa cuando enseña a pensar y crear, en lugar de limitarse a consumir aplicaciones ya diseñadas por otros.