La poli ahora se mueve con chip y radar en vivo

Minga que el chorizaje va a andar campante. La cana de la Ciudad se calzó unos chalecos antibalas de última, con un chip que te sigue hasta si te metés en la piecita del fondo a cebarte un mate. No es verso: el fierro de protección Delta Stop III viene con rastreo en tiempo real, conectado al celu del poli, y si pasa algo raro, el coso está listo para mandar el alerta al toque.
El alcalde Macri y el ministro Giménez marcaron la cancha: esto es para que el ladri no tenga dónde esconderse. La movida viene con 877 chalecos ya entregados a la nueva camada cop, y se vienen 7.000 más para renovar y equipar a los que ya están en la lleca.
El chaleco no solo frena plomo calibre 9 y 44 magnum, sino que aguanta puntazos y cuchillazos. Tiene acelerómetro, así que si al rati lo empujan o se arma la podrida, la central lo sabe al toque. Encima, registra quién lo usa, cuándo y cuánto tiempo, para que no haya avivados queriendo “perdérselo”.
Ahora, los currinis van a tener que pensarlo dos veces antes de hacer un garkex, porque la patrulla está más conectada que el wifi del bar de la esquina. Entre esto, las armas de baja letalidad, las POC y las motos patrulleras, la Ciudad se está armando como para que al primer traca-traca que asome, lo tengan fichado antes de que diga “afuera las manos”.



















































