• Diario 5 -Buenos Aires, domingo 14 de julio de 2024

Los efectos del aumento de las temperaturas globales debido al se observa cada año en Europa y, en nuestros meses de verano, se siente en nuestra región.

 

Ya no tiene ninguna validez discutir sobre el tema.

Este fenómeno tiene un impacto brutal en los patrones climáticos experimentados en las grandes ciudades de todo el mundo. Y vivimos en una de ellas. Los fenómenos meteorológicos cálidos son cada vez más frecuentes e intensos y afectan la vida cotidiana de la inmensa Ciudad de Buenos Aires y en todas las urbes del país.

Somos particularmente vulnerables a las olas de calor, con períodos prolongados de temperaturas que disparan alertas. A medida que aumentan las temperaturas globales, la frecuencia y la intensidad de las olas de calor siempre aumentan.

Obviamente, se generan riesgos para la salud, mayores demandas de energía para refrigeración y tensión en la infraestructura. La insolación y el agotamiento por calor, se vuelven más frecuentes. Las personas mayores y aquellas con problemas de salud preexistentes, corren un mayor riesgo.

A propósito, dentro de tan complejo laberinto hay un nuevo concepto llamado «Efecto isla de calor urbano». Es cuando se exacerban las condiciones de calor en las ciudades. Las zonas urbanas, con sus superficies de hormigón y asfalto, absorben y retienen el calor. Este factor provoca temperaturas más elevadas en comparación con las zonas rurales circundantes. Y más de lo mismo: las olas de calor, que empeoran las condiciones de vida, mucha incomodidad y mayor consumo de energía para enfriar. Este aumento en el consumo de energía para el aire acondicionado casi siempre sobrecarga las redes eléctricas. De ahí a los apagones o caídas de tensión, hay un paso.

Y las consecuencias ambientales como sequías, incendios forestales y cambios en los ecosistemas también se repiten. Detrás, vienen más problemas: merma de los recursos hídricos, riesgos para la biodiversidad y debilitamiento de la sostenibilidad general de las áreas urbanas.

Buenos Aires integra el C40 y otras organizaciones de grandes ciudades que están implementando estrategias para adaptarse y mitigar los impactos del clima cálido y el calentamiento global. El más importante es el desarrollo de espacios verdes, que debe estar acompañado de una planificación urbana para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

¿Cómo debe trabajar el periodismo?

Aportando contenidos para aumentar la conciencia sobre los impactos del clima excesivamente cálido y el mismísimo calentamiento global. A los gobiernos les cabe las campañas de educación pública, la participación comunitaria y las políticas para fomentar la comprensión sobre el tema.

Y los medios, difundir permanentemente. Tengan o no apoyos oficiales.

 


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