
Nadie podría considerar un mal momento el elegido para promover cualquier acercamiento de los jóvenes a temas de la naturaleza y la ciencia. Y es más: son tiempos donde la curiosidad científica por el mundo animal está ocupando un lugar poco imaginado por muchos. Lo demostró el reciente viaje del buque Ocean Infinity junto a investigadores del CONICET al Cañón Mar del Plata. Allí donde se exploraron ecosistemas marinos profundos con tecnología definitivamente desconocida. Y arrasó la cantidad de audiencia para ver las inmersiones en Youtube.
De manera que es una buena jugada la de la Biblioteca de Ecoparque. Se presenta como un espacio para seguir alimentando las diversas posibles inclinaciones a querer conocer la vida en todas sus formas.
El histórico Templo de Vesta es un edificio de 1909. Alguna vez fue lactario en el antiguo Jardín Zoológico de Buenos Aires: allí está ubicada esta biblioteca que abre los jueves y viernes a las 15.00, con entrada gratuita y sin necesidad de inscripción. En el Vesta se combina patrimonio arquitectónico, memoria urbana y saber científico.
¿Qué hay?
Unos 15.000 ejemplares entre libros y publicaciones periódicas
Son obras que van desde el siglo XVIII hasta documentos originales del viejo zoológico. Para quienes van con hambre de aprender sobre conservación, biodiversidad y comportamiento animal, está todo.
Combinando los textos clásicos de historia natural y el material contemporáneo ofreciendo se pueden explorar centenares de especialidades biológias y cómo ha evolucionado nuestra relación con otras especies.
Nos queda por saber algo de la historia del lugar: ¿Por qué «lactario»?
Esta réplica en escala del Templo de Hércules Vencedor – la del Foro Boario de Roma, fue concebida como sala de lactancia para las mujeres que visitaban el parque con sus hijos. Fue idea de Clemente Onelli, un naturalista apasionado que cuando dirigió el Zoológico demostró ser un defensor de lo que hoy se conoce como «experiencia pública del conocimiento», es decir, que la gente aprenda cosas.
Onelli tenía una visión del zoológico como lugar de educación, paseo y encuentro de la comunidad. Los «Onellis» armaron una Argentina de cuya desaparición aún se discute la autoría.










