• Diario 5 -Buenos Aires, sábado 18 de abril de 2026

En Diario 5 lo hacemos a la antigua: en la mayoría de los casos, título resumido y nada de "ganchos". Esto significa: si tenés ganas de leer, leés, si no, no hay problema. Y nos va bien.

Por montarse en la indigerible era de la inmediatez, mucho periodismo digital traiciona su propósito y se encharca en el asqueroso barro donde a un clic lo hacen valer más que la propia verdad. Entre los medios digitales que se colgaron esa práctica que barre con la confianza pública, figuran varios que se presumen «importantes» o «serios».

El título engañoso parte de construir una ilusión narrativa que promete una revelación, una denuncia o un hecho consumado y que -al final- se desinfla en un párrafo ambiguo, quizá en una cita sacada de contexto o -peor- una hipótesis. A cualquier nota la disfrazan de certeza y miles de pirulos re-caen.

Obviamente, este artilugio —conocido como clickbait— es menos inocente que Tomsen. Es una maldita estrategia deliberada que convierte al lector -en el mejor de os casos- en rehén de una expectativa manipulada. En el peor, en un pelotudo.

Se juega con la urgencia, el morbo, el miedo o la indignación. Cuando el lector descubre que lo anunciado “no era para tanto”, ya es tarde: el medio ganó su puta visita, su métrica rastrera y su corrupto rédito publicitario.

¿Por qué el daño es profundo?

Cada titular tramposo debilita el tan entrañable pacto de confianza entre periodismo y ciudadanía. Cada vez que se simula un hecho que no ocurrió, la banalización de la comunicación deja una huella. Es probable que durante un pequeño momento, una parte de la sociedad lúcida celebre la picardía.

Pero nada más.

¿Y después?

Después viene lo peor para ese medio: pasa a saberse que acostumbra a hacer trampa. El ejemplo que vamos a dejar aquí (espantoso por donde se lo mire) lo pergeño una organización llamada El Destape. Una cosa es que se presente como una estructura periodística parcial y otra, esto:

Dolor en el folklore por la muerte que golpea a José Larralde

El mundo del folklore despide a un querido cantor que murió en las últimas horas. La pérdida que entristeció a la música popular e impactó de cerca a José Larralde.

28 de junio, 2025 | 21.02
José Larralde folklore

El mundo del folklore llora la muerte de uno de los cantores más queridos de la música popular. La noticia trascendió en la jornada del viernes 27 de junio y el artista, que falleció a los 75 años, tiene un vínculo con uno de los exponentes de este estilo como José Larralde.

El cantor que murió y tenía un estrecho vínculo con José Larralde

El folklore argentino, uno de los géneros más representativos de la Argentina, está de duelo tras una noticia que conmocionó al ambiente: a los 75 años, falleció Roberto Jesús «El Pampa» Novo, uno de los intérpretes más queridos dentro de la música popular Tanto colegas como admiradores expresaron su tristeza en las redes sociales, compartiendo recuerdos y anécdotas en su honor.

El portal Diario Sur comentó que Roberto Jesús “El Pampa” Novo mantenía una conexión muy cercana con José Larralde, otro de los grandes referentes del folklore argentino. Más allá de haber interpretado varias de sus canciones en sus primeros discos, los unía una estrecha amistad atravesada también por una profunda admiración mutua y una amistad forjada en la autenticidad del canto surero.

 

Murió Pampa Novo folklorista cercano a Larralde

El Pampa Novo era oriundo de Monte Grande.

 

Cabe recordar que días atrás, Larralde reapareció a través de una entrevista que dio a Radio Rivadavia. «No entiendo nada en este momento. Creo que nadie entiende nada, ni los que se fueron, los que están o los que van a venir», expresó en diálogo con Radio Rivadavia, mostrando una clara desilusión con el gobierno de Milei..

 

 

 

Esta inmundicia enturbia el debate público. Ya sabemos que son tiempos de desinformación. Y es ahí donde el periodismo no puede permitirse ser parte del problema, porque la responsabilidad editorial no se mide nunca en clicks. Quizás rigor y honestidad parezcan valores conceptuales demasiado estrictos. No lo son. pero siempre hay un garantista que considera que ciertas mentiras son apenas «mentiritas». Una vez puteado el gran folósofo, tenemos que convenir en que -como mínimo- todos debbems apuntar al compromiso de informar sin distorsionar.

¿Puede el periodismo digital adaptarse sin traicionarse y ser ágil sin ser superficial, procurando atraer sin mentir y respetando al lector?

Mierda que es difícil, no?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *