• Diario 5 -Buenos Aires, jueves 16 de julio de 2026

Para el desahogo. Lautaro Martínez marca el segundo gol argentino en la victoria de la Albiceleste sobre Inglaterra en Atlanta, Foto: DALE ZANINE / IMAGES VÍA REUTERS

 

Y seguramente lo será. Es la del gol de Lautaro Martínez contra Inglaterra, el que sella el 2-1. La foto del cabezazo en el segundo palo, con Messi como asistente y todo el país explotando, se instala en la memoria colectiva. No es solo un gol: es la postal de un partido que Argentina dio vuelta en la semifinal del Mundial, frente al rival histórico y que nos metió en la final.

Las calles de Buenos Aires y de cada ciudad del país siguen explotando de festejos. Banderas, bocinazos, abrazos. No es mnecesario ser un académico para deducir que esa jugada quedará en los libros. Lautaro en el aire, la pelota entrando, el grito que rompe la tarde de miércoles argento, con dos horas casi sin actividad. Una imagen que se suma a las eternas: el gol de Diego a los ingleses en el 86, el cabezazo de Caniggia a Brasil en el 90 y el zurdazo bombeado de Di María en la Copa América 2021.

Y este gol tiene ese condimento extra de haber sido contra Inglaterra, en una semifinal mundialista y que llegó después de la remontada. Enzo Fernández había encendido la esperanza con un derechazo furioso a los 85, tras pase de Messi. Ese tanto será recordado como el golpe que abrió la puerta. El de Lautaro, como el que la cruzó definitivamente.

El gol de Enzo será evocado como el inicio de la rebelión, cuando Argentina se negaba a perder. El de Lautaro será el símbolo de la victoria y el instante se repetirá en murales, camisetas y videos durante décadas. Son imágenes que se convierten en patrimonio cultural.

Algo sobre el partido

Argentina se metió en la final del Mundial con ese dramatismo que ya parece nuestra marca registrada. En Atlanta, la Selección venció 2-1 a Inglaterra y se aseguró el cruce con España por el título. Nadie lo vive como nosotros. Las c´nicas den el mundo hablan de un partido áspero, trabado y con más pierna fuerte que juego en el primer tiempo, dado el registro de 19 faltas en 45 minutos y apenas tres tiros, ninguno al arco.

En el segundo tiempo, el nerviosismo se multiplicó cuando los ingleses pegaron primero. Anthony Gordon metió una volea de derecha tras un centro de Morgan Rogers y puso el 1-0 a los 55.

La realidad de la ya reconocidísima capacidad de recuperación del equipo nacional tuvo un nuevo capítulo cuando Scaloni movió el banco y Argentina se le fue encima a los del escudo de los tres leones. Las más salientes fueron cuando Nico González obligó a Pickford con un cabezazo y más tarde Alexis Mac Allister reventó el palo. Pero el asedio argentino llevó a Inglaterra a cerrarse con cambios defensivos.

Se jugaron a aguantar demasiado temprano y no les alcanzó.

Enzo Fernández había probado tres tiros sin la precisión necesaria. Pero la cuarta fue la vencida: a los 85 sacó un derechazo tremendo después de una asistencia de Messi y empató el partido. El envión fue total. Otro soberbio tiro de Alexis Mac Allister volvió a dar en el poste y, en la jugada siguiente, Messi desbordó por derecha y, con la derecha, metió un centro quirúrgico para Lautaro Martínez. El 22, de cabeza, la mandó a guardar en el segundo palo. Gol a los 90+2 y delirio argentino.

Inglaterra intentó reaccionar en el descuento, pero las decisiones de Tuchel de llenar la cancha de defensores terminaron jugando en contra. La Selección sostuvo el resultado y se metió en la final, buscando su cuarto título mundial y el primer bicampeonato desde hace más de sesenta años.

España espera en la definición. Inglaterra deberá conformarse con el partido por el tercer puesto frente a Francia, como ya le pasó en 2018.

 

 

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