Crece el interés por aprender RCP en Buenos Aires y los Bomberos de la Ciudad suman capacitaciones en hoteles, escuelas y empresas. El objetivo es que cada vez más personas tengan las herramientas para salvar una vida en una emergencia.

Esta vez fue en el Hotel Madero. Allí, más de treinta empleados participaron de una jornada práctica. Aprendieron a realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar sobre maniquíes, a usar el desfibrilador externo automático y a manejar correctamente los extintores. La dinámica fue directa: teoría breve y práctica intensa, con supervisión de instructores que simularon escenarios reales.
Estas prácticas deben ser lo suficientemente didácticas y efectivas para que cualquiera pueda actuar rápido frente a un paro cardíaco o un principio de incendio. Hay una parte técnica en el aprendizaje, que es la esencia del RCP. Pero la capacitación tiene que promover confianza en quienes intervienen.
Siempre la primera reacción es la que marca la diferencia.
Los Bomberos insisten en que el RCP no es exclusivo de profesionales de la salud. Conocer la secuencia básica —compresiones torácicas firmes y continuas, uso del DEA cuando está disponible— puede duplicar las chances de supervivencia de una persona. Y el manejo de extintores, aunque parezca menor, evita que un foco de incendio se convierta en tragedia.
La función paramédica es parte del trabajo cotidiano de los Bomberos
Se trata de prevención y formación comunitaria, aparte de apagar incendios.
Hay que apagar el incendio de la ignorancia.
Es una advertencia.


















































