
Llegó el día. El calor del estadio en el debut de la Selección, este martes 16 de junio de 2026, tiene un pulso distinto. Buenos Aires se despierta con frío de invierno pero la temperatura se mide en gritos y banderas. Hay de todo: bombo, cantos y saltitoso.
¿El cemento es un organismo vivo?
Cuando juega la scaloneta cualquiera podría creerlo
El primer partido siempre es un bautismo.
La celeste y blanca se multiplica en las tribunas.
Mirá esa foto que nos acompaña en esta nota.
El frío queda afuera. Nadie dice que no existe. Pero si los argentinos nos jactamos de que la pasión es fuego, hagámonos cargo.
La Argentina entra en la cancha aún vestida de la gloria de 20222. Y con memoria de sus frustraciones.
Es fútbol.
Hay amores que exceden a victoriass y derrotas. Y también el Mundial es un territorio donde todo puede suceder.
No sabemos si el calor del estadio sea la metáfora perfecta. Y nos vino bien no tener un debut tan tempranero en la Copa del Mundo y así «pispear» la pasión de los otros. Cada cuatro años (con excepción de 2022) pasamos a ser un país que «suspende» sus inviernos y se entrega a la ilusión.



















































