
A propósito de que el reloj monumental de Mataderos vuelve a funcionar después de más de diez años inactivo, se registran mucha recuperación de relojes urbanos en todo el mundo.
Esto coincide con la reducción del uso de reloj de pulsera, por la nueva costumbre casi generalizada de chequear la hora en los teléfonos celulares.
Para restaurar la pieza centenaria de la torre del Antiguo Mercado de Hacienda, primero se trabajó en la estructura de soporte y la máquina original, de la fábrica francesa Prost Frères.
En Buenos Aires llegó a haber más de 120 relojes urbanos repartidos entre fachadas de edificios públicos, iglesias y esquinas.
El de la Torre Monumental (ex Torre de los Ingleses) siempre fue el más alto y famoso de la ciudad. Un mecanismo de cuatro esferas y campanas replican la melodía del Big Ben.
¿Qué pasó con el Reloj del Cabildo? Fue fabricado en 1861 en Londres. Cuando se «cortó» el palacio para abrir la Avenida de Mayo en 1891, su maquinaria de 6 toneladas fue trasladada a la Iglesia de San Ignacio.
El reloj público más antiguo es el de la Basílica del Pilar, en Recoleta (1752)
Y el más sonoro es el de la Legislatura (1930). La torre tene casi 100 metros de altura.
Uno muy lujoso es el de la AGN (en Congreso). A cada hora, dos esculturas móviles de tres metros y medio golpean con martillos las campanas
Aún se conservan varios de los relojes montados sobre estructuras de pie, que durante una etapa tenían un cartel con la leyenda «Felices horas Buenos Aires».



















































