
La Selección Argentina volvió a dejarlo todo y se quedó en la puerta de la gloria doble. La final contra España fue una batalla desigual, con la Selección agotada y jugando con diez hombres en el alargue. La derrota siempre duele pero el orgullo se agranda hasta el estado de inmenso: este equipo se ganó el respeto del mundo.
Hicieron un Mundial fenomenal. Ganaron partidos épicos, remontaron imposibles y llevaron al país a otra final. La despedida de Messi en mundiales se convirtió en leyenda: un sexto torneo donde brilló y lideró hasta el último minuto.
España fue justo campeón y Argentina se fue de pie.
La última chance de Simeone en el descuento, la roja a Enzo, las tapadas de Dibu y el gol de Torres en el alargue forman parte de un relato dramático que quedará grabado en la memoria.
Ahora lo que sigue es la recepción que se merece.
Como corresponde.
Como la vuelta de Qatar. Con calles colmadas, banderas en balcones y caravanas desde el aeropuerto hasta el Obelisco. No importa que esta vez el título no haya llegado. La gente ya decidió que este equipo es eterno.
La Scaloneta sumó un nuevo capítulo a su saga de finales: Copa América 2021, Finalissima 2022, Mundial 2022, Copa América 2024 y la final en el Mundial 2026. Cuatro títulos y un subcampeonato que consolidan una era dorada. La ilusión no se apaga, porque lo que queda es el afecto eterno.
La Selección volverá a casa como héroes. No con la copa, pero sí con el reconocimiento de haber peleado hasta el final. Y con Messi despidiéndose de los mundiales en lo más alto: amado, respetado y acompañado por un pueblo que ya lo convirtió en mito.







