Cuarenta y cuatro años más tarde de la destruida Buenos Aires original, tras los episodios sangrientos en el fuerte levantado por Pedro de Mendoza en 1536, un nuevo intento de cumplir con la codicia expansionista española consiguió mejor suerte

Éramos los vecinos más lejanos del poder.
La segunda fundación de Buenos Aires por Juan de Garay en 1580, nació como un enclave periférico, demasiado lejos de Lima, capital del Virreinato del Perú. Esa distancia convirtió a Buenos Aires en un puerto marginal, sin acceso directo al comercio legal, pero con una ubicación estratégica sobre el Río de la Plata.
La lejanía con Lima generó un vacío económico que pronto se llenó con el contrabando. Desde el siglo XVII, Buenos Aires se convirtió en un centro de intercambio clandestino: ingresaban mercancías europeas por el puerto y salían cueros y plata hacia Brasil y Europa. El comercio ilegal fue el motor de la vida económica porteña, mientras la Corona española intentaba, sin éxito, controlar el flujo.
La situación se volvió insostenible. España comprendió que el Río de la Plata no podía seguir siendo un apéndice del Virreinato del Perú. En 1776 decidió crear el Virreinato del Río de la Plata, con capital en Buenos Aires. La medida buscaba frenar el contrabando, fortalecer la defensa frente a potencias rivales y aprovechar la posición estratégica del puerto. Desde entonces, Buenos Aires dejó de ser periferia y se transformó en centro político y económico, con un poder que marcaría el rumbo de la región.
Tres instancias determinantes en la historia porteña fueron el asentamiento frágil, el puerto contrabandista y, finalmente, la condición de capital de un virreinato.
Aquella refundación de Buenos Aires implicó el reparto de solares y chacras entre los pobladores que acompañaban a Garay desde Asunción. El jefe trazó 144 manzanas, con calles rectas y solares que se adjudicaron a quienes serían los primeros vecinos. La Plaza Mayor quedó como centro, y alrededor se distribuyeron los lotes.
Entre los beneficiarios figuran nombres que luego marcarían la vida inicial de la ciudad: Juan de Garay se reservó tierras principales; Luis Gaitán recibió una chacra en la actual zona de Arenales; también se registran adjudicaciones a Hernando de Zárate, Rodrigo de Ibarrola, Alonso de Escobar, Pedro de Izarra, Juan de Vergara, Martín Suárez de Toledo, Domingo de Acosta y otros conquistadores y funcionarios que acompañaron la expedición. Estas familias conformaron la primera élite porteña, con acceso privilegiado a tierras y recursos.
Los hijos de esos pioneros y otras familias se convirtieron en los primeros porteños. Tomamos la fecha de hoy, 11 de junio, al cumplirse 446 de su fundación de esta ciudad, para celebrar el Día del Vecino,
La Corona española, consciente de la importancia estratégica del puerto, decidió en 1776 crear el Virreinato del Río de la Plata, con Buenos Aires como capital. Frenar el comercio ilegal ya era otro tema. De todos modos, se fortaleció la defensa frente a potencias rivales durante esos 34 años hasta mayo de 1810.



















































