Y qué significa poder aplicarla en casa

La Ciudad se sumó al Programa Nacional de Etiquetado de Viviendas. La idea es sencilla: que cada vivienda pueda contar con una Etiqueta de Eficiencia Energética, similar a la que ya vemos en los electrodomésticos.
La escala va de la “A” (verde, más eficiente) a la “G” (rojo, menos eficiente). ¿Qué implica? Que los vecinos podrán conocer el desempeño energético de su casa y compararlo con criterios técnicos unificados. En otras palabras, saber cuánta energía se consume y cómo se puede mejorar.
Tres puntos que nos harán entender un poco más en qué desemboca la Eficiencia Energética en Hogares:
- Transparencia para conocer el gasto real de la vivienda, ahorro, que incluye reducir la factura de luz sin perder confort;
- Sostenibilidad, para disminuir la huella ambiental del hogar (aún nos custra instalar el debate) y
- Mejora constructiva, para orientar políticas públicas y reformas edilicias hacia un consumo más responsable.
La adhesión es voluntaria. Quienes quieran obtener la etiqueta deben contactar a un etiquetador habilitado o escribir a etiquetadodeviviendas@buenosaires.gob.ar.
En paralelo, se promueve el uso de tecnologías eficientes —como lámparas LED o equipos inverter— que consumen menos electricidad. El beneficio es doble: ahorro directo en la factura y menor impacto ambiental.
Con estos indicadores todos pueden sacar cálculos por el funcionamiento de una casa en todos sus aspectos técnicos, chequear su eficiencia deducir qué cambios de pueden hacer para que el consumo sea más seguro. Los puristas la consideran un paso hacia un modelo urbano más sustentable y consciente.
Ahora bien, el Programa Nacional de Etiquetado de Viviendas (PRONEV) nació en 2023 como una estrategia de la Secretaría de Energía. Quería unificar criterios en todo el país sobre el consumo energético de las casas. Al sumarse la Ciudad de Buenos Aires al plan, cada vivienda contará con una etiqueta que indique cuánta energía necesita para calefacción, refrigeración, agua caliente e iluminación.
¿Cómo funciona la etiqueta?
Con una escala de letras que va de la “A” (verde, más eficiente) a la “G” (rojo, menos eficiente). El cálculo se hace a partir del Índice de Prestaciones Energéticas (IPE), expresado en kilovatios/hora por metro cuadrado al año. Es un indicador técnico que compara viviendas con criterio propio y unificado, independientemente de cómo las use cada vecino.
El sistema ya está en marcha en 16 provincias y cuenta con un registro nacional que incluye las etiquetas emitidas y los profesionales habilitados para realizarlas. Hasta mediados de 2024 se habían analizado más de 3.700 viviendas y emitido alrededor de 1.300 etiquetas, lo que empieza a construir una línea de base nacional sobre eficiencia energética en el sector residencial.
La adhesión es voluntaria: quienes quieran obtener la etiqueta deben contactar a un etiquetador habilitado o escribir a etiquetadodeviviendas@buenosaires.gob.ar. La información que surge de este proceso no solo sirve para que cada vecino conozca el desempeño de su casa, sino también para orientar políticas públicas, subsidios y créditos destinados a mejorar la construcción y el equipamiento de los hogares.



















































