• Diario 5 -Buenos Aires, jueves 2 de abril de 2026

Mañana, Domingo de Ramos, el cristianismo rememora el ingreso triunfal de Jesús a Jerusalén.

La tradición es hacer bendecir un ramo de olivo por un Sacerdote u Obispo, llevarlo al hogar y conservarlo hasta el miércoles de ceniza de año siguiente.

Muy bien.

Los ramitos suelen repartirse durante la mañana y hasta mediodía, especialmente en las iglesias de la zona del casco céntrico.

Lo que hasta hace un par de años no formaba parte de la tradición es que los ramos de olivo fueran objeto de una curiosa comercialización, especialmente cuando «alguien» ya sabe que en determinadas zonas, la cantidad de ramos y palmas «no cubrirán la demanda».

Los «desprovistos» de ramo cerca de las 12.30 se preguntan dónde conseguirlos. Mágicamente, otro «alguien» guía a los feligreses hacia una esquina menos concurrida del microcentro un domingo y allí aparecen los «precios módicos».

También comenzaron a ofrecerse ramos de olivo en plataformas y redes sociales

¿No será mucho?

 

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