Se podría solucionar el síndrome Libertador y Pacheco

PorMarcelo Zanotti

Mar 28, 2014

accid-libertadorNo se puede creer. No se puede creer la falta de uso de cerebro. Es impactante el alto nivel de insulto a la inteligencia que significa el cocktail de la cadena de desidia en las autoridades de San Isidro, donde ahora, con ínfulas de mística, la llaman «la esquina de la muerte», con la propia prueba de que una buena parte de la sociedad que se instala en el asiento de conductor de un vehículo, son la combinación exacta entre subnormales y unidades antropomórficas de mierda.

Agreguemos a este presumidamente certero introito que en la jornada del 28 de octubre de 2013, los noticieros de Canal 9, producido por los herederos periodísticos de Daniel Hadad y conducido por Claudio Rígoli más el de Telefé, producido por Francisco Mármol y conducido por Rodolfo Barili y Cristina Pérez, más el de Canal 13 producido por Carlos D’elía y conducido por María Laura Santillán y Santo Biasatti, se regodearon en hablar de la falta de «controles» en la curva de la Av. del Libertador esquina Pacheco, San Isidro y se regodearon de poner caras de circunstancia ante la muerte del enésimo accidentado, como efecto de la altísima velocidad a la que circulan la mayoría de los vehículos que cruzan la peligrosa sesgada bocacalle .

Muchos entrevistados en la zona también se llenaban la boca contando cuántas veces los ruidos de los automóviles los hizo y los hace sospechar que allí se corren picadas, que manejan borrachos, drogados, atendiendo sus celulares, computadoras, haciendo orgías en los vehículos, atendiendo el carbón de un asado, comiendo sushi, jugando al poker y secándose el cabello.

 

La lógica perdida

Nadie, pero nadie, nombró lo más importante como solución posible. Nadie, entre las autoridades, jamás lo nombró como obra futura; Ningún periodista lo mencionó como opción de solución; nadie, desde que la esquina de Libertador y Pacheco se cargó una decena de muertos, 6 discapacitados y 58 heridos históricos (dato aportado por un vecino que hace 59 años que vive en la esquina en cuestión) tuvo la humilde idea de mandar a instalar en el asfalto, a cierta cantidad de metros de la curva, un lomo de burro.

Los lomos de burro, para información del intendente de la Ciudad de San Isidro, Gustavo Posse, son unas protuberancias que se adosan al asfalto con el siempre exitoso fin de hacer desacelerar a los conductores de vehículos. Suele utilizarse en cercanía de cruces peatonales sin semáforo, cruces de escolares, cruces de vías férreas en rutas y a metros de las estaciones de peaje. En estos últimos casos, más que los «lomos de burro» construídos del mismo material de la calzada, se utilizan los «pianitos» barras metálicas que sobresalen cruzadas a la dirección de circulación en el asfalto que, si son tomadas a más de 15 Km/h destruyen buena parte del vehículo.

– ¿Cómo? ¿destruyen el auto? oh, qué horror! Eso es una desgracia de verdad para un enamorado de su batata con ruedas. Mucho mayor desgracia para esta descalibrada personita motorizada, que dejar tirado muerto a cualquier humano suelto, sin vehículo (un ser inferior), un cortamambo que se interpuso justo cuando había conseguido la genial sensación de poner el auto a más de 130 en una calle urbana.

– Así es, mi querido intendente Posse ¿y sabe cuánto cuesta instalarlos? y… puede encontrar valores múltiples, pero claro! instalar estos «rollos de calle» quizás sean más caros que construír una central hidroéléctrica… Hay otros intendentes en el GBA que pusieron varios ¿sabe? Incluso en la Ciudad de Buenos Aires hay miles y miles, desde hace añares… pero puede consultar a Mauricio Macri, porque este gobierno porteño apeló a su uso y -qué quiere que le diga, Posse- son efectivos como lo fueron toda la vida. ¿No lo cree? Pero si Usted mismo tiene muchos, muchísimos lomos de burro instalados en las pequeñas calles de La Horqueta y en casi todas las callecitas de  las lomas de San Isidro.

– ¿Cómo? ¿El intendente Posse, entonces, sabe qué es un Lomo de Burro? Ah, entonces está en problemas serios – especuló un fiscal en el propio distrito de la «Curva de la Muerte» – ya que la cantidad de muertes producidas, siempre por el mismo motivo, en una esquina de su intendencia, podría derivar en el «Incumplimiento de los Deberes de Funcionario Público»

En realidad, antes que enviar a juicio por incumplimiento como autoridad del municipio a un intendente sin reflejos políticos, aparece el siguiente análisis: cuando comprobamos que en una esquina donde murieron muchas personas por accidentes (que se habrían podido evitar si se hubiesen instalado apenas un par de Lomos de Burro) comprendemos quién es el burro. Pero, deducción de capacidades aparte, el intendente corre el riesgo de que el vecino de San Isidro y la sociedad argentina toda piensen que la ausencia de Lomos de Burro en la esquina de Libertador y Pacheco y otras muchas calles peligrosas de su ciudad se deba a que a él mismo le resulten molestos a la hora de correrse una picadita con sus amigos partidarios, es decir gente de cualquier partido menos del de la responsabilidad.

Marcelo Zanotti

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