Reclamo con Huerta en Parque Centenario

 

 

 

 

 

Londres comenzó  a enrejar sus «squares» durante los años 80. En el barrio de Bloomsbury (alguna vez, la meca de la bohemia poética) la Russel Square, plaza sencilla, con elegancia rancia, algo opaca, fue una de las primeras en quedar tras los barrotes por ser el paso de hooligans del Chelsea los domingos  en los que el club tenía complicaciones en su juego y en la Tabla de Posiciones del Campeonato de Fútbol inglés.

Por entonces, Buenos Aires ni soñaba con la Autonomía, dependía de la decisión del Presidente de la Nación para asignarle un intendente y, sin embargo, no debía sufrir la pérdida del acceso libre a los pocos espacios verdes que posee en algunos barrios.

Pero al paso de los años, la vida urbana cambió: Una de las protestas más especiales y simpáticas que alguna vez presentaron vecinos de la Ciudad de Buenos Aires, hace ya varios años, fue la que se realizó en contra de la reja instalada alrededor de la plaza Cortázar, en el corazón de lo que hoy se identifica como Palermo Soho. Las rejas fueron ganando en la ciudad, probablemente por lo que las autoridades consideraban un efecto inevitable, debido a los niveles de vandalismo e incluso inseguridad, sobre todo por las noches en los parques públicos. Así van surgiendo plaza por plaza, parque por parte, las rejas que encierran los viejos y tradicionales espacios públicos de los porteños. Hasta que llegó el encierro del parque centenario.

La primera parte del enrejado de este gran predio abarca a seis de sus 12 hectáreas. Los vecinos de la zona e incluso miembros de organizaciones opuestas al enrejado de parques públicos tomaron esta vez una extraña decisión en la que se los observa trabajando al mejor estilo de huerta con diversas plantas como lechuga,repollo, laurel y tomate, no sólo recién plantados en la tierra del parque, sino que también con palos y carteles se alcanza a identificar cada uno de los cultivos que simbolizan la protesta.

No cabe ninguna duda de que cada vez que se toman decisiones de esta categoría, en la que se enfrenta adiciones de las autoridades de la ciudad, los protagonistas, ciudadanos, insistimos, cercanos o no al área afectada, presentan sus posiciones tanto a favor como disímiles de estas quejas que obtienen alto nivel de notoriedad y, por supuesto, se transforman en noticias que circulan como reguero de pólvora en los medios de comunicación y en las redes sociales de internet.

Aparentemente, el parque centenario podrá pasar a la historia como ese bello predio circular que durante 112 años estuvo libre de rejas, antes de alcanzar su quizás definitiva instancia de difícil acceso a través de unas pocas puertas y durante un horario acotado.

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