• Diario 5 -Buenos Aires, sábado 4 de diciembre de 2021

La gran historia del Parque Chacabuco

Pordiario5

Oct 22, 2020

El apasionante derrotero de uno de los espacios verdes clásicos de Buenos Aires.

Eran unos 5 km al oeste de aquella ciudad colonial y portuaria, tan lejana de Lima, la capital del Virreinato del Perú, al que Buenos Aires pertenecía. Esas tierras pertenecían a los sacerdotes jesuitas y fueron expropiadas tras la supresión papal de 1767. La extensa parcela fue vendida a un fabricante de pólvora en 1781.

Si bien se dice que no hay mal que dure cien años, el gigantesco polvorín pasó 117 Navidades, hasta que la ciudad se agrandó lo suficiente como para considerar que debía fagocitarlo para bien de la población. La Municipalidad de Buenos Aires compró ese valioso terreno en 1898.

Una ordenanza de la ciudad del 15 de mayo de 1903 decidió la demolición del vertedero de pólvora, y delineó un futuro parque de 20 hectáreas (50 acres) en el sitio. La instalación fue planeada por el Comisionado de Parques de la Ciudad, el destacado urbanista argentino-francés Charles Thays. y se inauguró en 1909.

Naturalmente el nombre se estableció en honor a la crucial Batalla de Chacabuco de 1817, coronación de la epopeya del cruce de los Andes por parte del Ejército comandado por el Gral José de San Martín. Originalmente contaba con puertas de entrada ornamentadas y tres canchas de fútbol. Contó también con instalaciones comerciales seleccionadas, como una lechería, una librería y un vivero de árboles.

En 1911 se instalaron varios campos deportivos en el parque, incluida una pista de atletismo, canchas de tenis, piscinas y una cancha de bochas . Una escuela de educación especial se instaló alrededor de 1920 y todavía funciona allí, al igual que dos escuelas primarias y una instalación de educación física . Una de las instructoras más destacadas de la Escuela de Educación Especial fue la extraordinaria poetisa Alfonsina Storni.

El parque también se hizo conocido por su variedad floral y la selección de esculturas decorativas. Junto al vivero se mantuvo un jardín de rosas con más de 3.000 variedades y, a partir de 1930, se instalaron numerosas esculturas conmemorativas y naturalistas, incluidos monumentos a José de San Martín, Domingo Sarmiento y Frédéric Chopin. Hay también obras naturalistas, como la Ñusta, que evoca a las doncellas incas ceremoniales, un jaguar y otras esculturas. El parque se complementó con la inauguración en 1941 de la Iglesia de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa.

La construcción planificada de una red de autopistas dentro de la ciudad por el intendente de la última dictadura, Osvaldo Cacciatore, llevó a la destrucción en 1978 de una amplia franja diagonal a través del parque. El daño al parque (el principal espacio verde de la zona) fue solo parcialmente reparado por la apertura en 1981 de un complejo deportivo y la construcción en 1984 de un centro cultural debajo de la autopista. Las obras iniciadas en enero de 2008 en las nuevas rampas de entrada y salida de la autopista se encontraron con la firme oposición de los grupos de vecinos, y su construcción se suspendió en espera de revisión.

 


Diario 5 agradece a su lectora Liliana, cuyo comentario del 18 de octubre de 2020, publicado para la nota El Parque Lezama y los Espacios sobre la Avenida Paseo Colón, del 7 de octubre de 2014, invitó al adelantamiento de una publicación prevista formar parte de una serie de reseñas referidas a parques porteños, previstas por este medio. La pregunta formulada por Liliana era referida a las dimensiones de los Parques Lezama y Chacabuco.

Parque Lezama: 7,7 Ha

Parque Chacabuco: 20 Ha.

Parque Lezama: 7,7 Ha. Parque Chacabuco: 20 Ha.

 

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