Miles de marcas en las mesas

Pordiario5

Mar 11, 2015

foto0129En la letra de la canción “pupitre marrón” del dúo Vivencia, Eduardo Fazio y Héctor Ayala eternizaron la frase “Pupitre marrón plagado de huellas, que el tiempo talló con mano maestra” haciendo referencia a cuanto compás atacó la madera de un escritorio escolar, a través de los años y de las generaciones de estudiantes que lo ocupaban. Esa plaga de huellas a la que se refiere el tema, no nos hace imaginar cuantas más marcas podía recibir, algunos años más tarde, una mesa del bar Dorrego, frente a la plaza del mismo nombre, en el corazón mismo del Barrio de San Telmo.

Pupitre Marrón remarca las marcas, valga el juego de palabras, en un tiempo en el que dejar algo comunicado, por cualquier vía, incluyendo esa de tomar un elemento punzante y grabar, cual gubia, para los tiempos, algún mensaje, no era compulsivo como lo es ahora. Esa es, definitivamente, la diferencia. La compulsión se observa tanto en esa mesa de bar, como en los graffitis pintados con aerosol sobre las paredes, en las redes sociales de internet, en los SMS de los celulares y en las llamadas de los oyentes a las radios. Todo es compulsivo y sin una mayor motivación que lo justifique: lo importante es comunicarse. Comunicar. Comunicar algo.

Probablemente una persona que hoy se expresa sin control ni una guía motivacional definida, lo haga como efecto de continuidad, tras haber, sí, logrado llegar a los demás cuando, con anterioridad, tuvo una necesidad real de hacerlo. Sin entrar demasiado en el terreno de la psicología, el mundo de las comunicaciones, especialmente el de “la” comunicación, ese que termina derivando en el placer por los medios, precisamente, suele fascinar. Y cuando se lo prueba (insistimos, quizás surja de una necesidad inicial de comunicar algo importante a varios o muchos) puede causar adicción, aunque a esta altura ya se carezca de mensaje. Hace algunos años, pensar así parecía exagerado. Hoy, no lo es. Así vivimos, comunicando lo que muchas veces no hace falta, subiendo videos a internet que muestran nuestras cosas íntimas sin medir que no podemos elegir quienes queremos que lo vean y quiénes no.

De todos modos, y en concordancia con el espíritu que los miembros de Vivencia querían expresar con su canción, notamos que las huellas compulsivamente dejadas en cada una de las mesas de los bares porteños acumulan belleza y nostalgia, sin soslayar que aportan un elemento importantísimo a la carga de bohemia que nunca deben dejar de tener algunos rincones de la Reina del Plata.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *